Antes de ascender, Martearena definió dos casos polémicos

Antes de ascender, Martearena definió dos casos polémicos
Elevó a juicio la causa de las secretarias "ñoqui" de Fayad y la investigación por enriquecimiento ilícito de Miguel Alonso. Ayer juró como juez.
El ex fiscal de Delitos Complejos Eduardo Martearena juró ayer como juez de la Tercera Cámara del Crimen y en su lugar ya se designó a Santiago Maximiliano Garay.

El ex fiscal, que tuvo a su cargo polémicos casos que involucran al Gobierno, elevó a juicio dos casos resonantes antes de convertirse en camarista, trascendió ayer.

Uno de ellos es la causa de las secretarias del intendente de Capital Víctor Fayad, sospechadas de no haber trabajado para la Municipalidad durante la gestión del radical Eduardo Cicchitti, a pesar de que cobraban un sueldo por ello. Esto es lo que en criollo se dice "ser ñoqui". Por la misma causa también está imputado Cicchitti quien, según supone la Justicia, fue quien ofició de empleador de las mujeres.

Demaría y Salvo trabajan ahora junto a Fayad. Demaría es directora de Intendencia y Recursos Humanos y Salvo es la secretaria privada de Fayad. Lo que dio origen a la denuncia anónima es que las dos funcionarias cobraban su salario de la Municipalidad antes de que Fayad asumiera la intendencia y hasta fines de 2007 se desempeñaban como secretarias en el estudio de abogado del ahora jefe comunal.

Cicchitti está acusado de fraude a la administración pública. Las secretarias de Fayad tienen el mismo cargo encima, pero con "participación primaria". Para la Justicia hay poca diferencia entre ambas acusaciones y todas tienen una pena de entre 2 y 6 años de prisión en caso de que sean hallados culpables. El Código Penal también establece inhabilitación perpetua para ejercer cargos (art. 174).

El otro caso de interés público y político y que el ex fiscal no quiso dejar fuera de su órbita es la elevación a juicio del ex titular del Instituto de Juegos y Casinos, Miguel Alonso, quien es investigado por enriquecimiento ilícito. Los otros implicados por Martearena en este caso son: Erica Caila, esposa de Alonso; la cuñada Mariana Álvarez, esposa de un hermano de Alonso, y Eduardo Marcelo Pereyra, pareja de una hermana de la esposa.

Estas personas también fueron imputadas como colaboradores de Alonso porque prestaron sus nombres para aparecer como propietarios de los bienes que -para el fiscal-, Alonso aún no ha podido justificar.

Según la descripción que tienen en la Justicia, el ex hombre fuerte de juego oficial tiene un inmueble valuado en más de 100 mil pesos, se construyó una casa en Chacras de Coria por 300 mil pesos (aunque la pericia oficial apunta un valor de un millón de pesos). Además tiene varios vehículos. Un Peugeot 407 por 145 mil pesos, un Citroën Xara Picasso que costó 62 mil pesos y una propiedad en la localidad balnearia de Pinamar. Esta causa había sido elevada a juicio por el hasta ayer fiscal especial hace tres años.

Martearena ha tenido varios roces con la gestión de Celso Jaque. El más resonante fue el caso del subsidio estatal pagado para el recital de Los Fabulosos Cadillacs, cuando el Gobierno desembolsó 315 mil pesos.

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