Antenas de telefonía celular Despierta curiosidad lo que aparece como un cambio de temperamento oficial

Antenas de telefonía celular Despierta curiosidad lo que aparece como un cambio de temperamento oficial
Durante toda la etapa anibalo-villordista, las empresas de telefonía celular aparecieron alineadas con la conducta imperante en el distrito colocando antenas a diestra y siniestra, escudados en la protección que les ofrecía el poder municipal.
Como producto de aquel abuso, surgieron distintos focos de movimientos vecinales que en algunos casos lograron limitar el accionar devastador de las empresas. En la práctica, el único caso que puso límite al avance de la telefonía fue el accionar de la Justicia como consecuencia de presentaciones generadas por los vecinos. Llegada la administración Gutiérrez, hace tan solo un año, el secretario de Medio Ambiente, Claudio Olivares, fue uno de los que más disposición mostró en materia de participación ciudadana.

CURIOSIDAD II

A esta altura, sus interlocutores ya estaban agrupados como los vecinos autoconvocados. Con el correr de los meses algo pasó. Las empresas nunca llegaron a ponerse a la cabeza del esclarecimiento de las sospechas, en relación a las antenas que necesitan colocar.

La curiosidad es que estamos hablando de empresas especializadas en la comunicación. Y llamativamente volvieron a cerrarse como en los tiempos anibalos-villordistas, abandonando todo interés por responder el reclamo de la ciudadanía, cuyo humor conocen perfectamente.

Las antenas se siguen colocando; ahora Olivares habla de derechos adquiridos de las empresas, aún como si desconociera la existencia de una ordenanza recientemente aprobada; y los vecinos miran como lentamente se vuelve a recrear el mismo clima anterior, como si por efecto de algún cambio, los funcionarios locales hayan pasado a ser los defensores de los intereses privados.

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