Ante otra semana muy difícil

Por: Eduardo van der Kooy

Otra huelga en los subtes, prevista para mañana, promete hacer insufrible la vida en la Ciudad. Habrá un día después una jornada de protestas de piqueteros no kirchneristas. El dirigente de la CCC, Carlos Alderete, advirtió que espera un gesto oficial para que esa movilización no derive en la ocupación de edificios públicos, como había dicho

Hay en agenda paros de gremios estatales en Buenos Aires.Los camioneros de Hugo Moyano han acatado por ahora la conciliación obligatoria del ministerio de Trabajo, en el conflicto por el cual bloquearon varios días las plantas distribuidoras de diarios y revistas, entre ellos Clarín y La Nación. Ese conflicto es una excusa detrás de la que se agazapa la presión del gobierno de Cristina y Néstor Kirchner contra el periodismo. La acción fue condenada por entidades periodísticas.

El conflicto social, derivado de la crisis económica, se ha enredado con las disputas piqueteras, las internas sindicales y la acción intimidatoria del gremialismo kirchnerista. El Gobierno parece carecer de un plan para enfrentar esa complejísima realidad. A Moyano lo deja actuar y le paga con buenos favores. A los piqueteros propios los utiliza para compensar los constantes reclamos callejeros de fuerzas no oficiales. Con esas fuerzas enfrenta un dilema: oscila entre la negociación, como sucedió al final con quienes ocuparon la Avenida 9 de Julio, y el impulso político de alejarlos de la calle. Sólo el miedo detuvo en el poder un operativo de desalojo que se pensó el martes pasado. El Gobierno tampoco posee una política, o al menos la voluntad, de tratar de cambiar el modo de protesta salvaje que se instaló en la Argentina.Esa carencia alienta el desorden y siempre abre las puertas a cualquier imprevisto desagradable.

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