Ante la necesidad de un voto de mucha confianza

El Intendente espera que el Concejo Deliberante apruebe un incremento considerable en las Tasas Municipales, como así también la creación de la Tasa de Seguridad. A dos años de su gestión pareciera que la falta de dinero no genera ideas.
El intendente Osvaldo Cáffaro está apunto de obtener (o no) su mayor voto de confianza desde el inicio de la gestión. Desde fines del año pasado, algunos de los concejales trasuntan delicados laberintos, en torno a la aplicación de fuertes aumentos en las Tasas Municipales y ello se debatiría en el recinto próximamente.

Aumentos que, para algunos, parecerán "nimios" argumentando el retraso que existe desde 1992 y seguramente teniendo en cuenta su propio "bolsillo fuerte" que le permite soportar los chubascos a los que nos tiene a maltraer la errante Economía Argentina de las últimas décadas.

La idea de incrementar las Tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza en un 40%, está siendo barajada por los ediles y por lo ge-neral suelen lanzarse "globos de ensayo" en el intento de que den alguna certeza acerca de la "temperatura" (o calentura) que pueda demostrar la ciudadanía.

"¿Qué me alumbran, qué me barren, qué me limpian?" suele preguntarse el ciudadano -no muy céntrico- atosigado por un entorno que hasta el mismo municipio reconoce no muy aseado y por ello implementa, sin éxito, campañas "Por una Ciudad más limpia" repartiendo folletos que los descuidados luego terminarán tirando al piso, generando un círculo vicioso imparable de frenar.

¿Quién me atiende? reclaman en Lima. ¿Quién me ayuda? señala el isleño. "¿Cómo llego a Zárate?, preguntan en Escalada.

Money, money, money

Desde que se sentó en el sillón de Lord Mayor, Cáffaro necesita dinero para saldar cuentas y eficientizar la gestión.

Dinero de las arcas nacionales y/o provinciales, para transformar en realidad los proyectos que están en papel.

Dinero de los propios zarateños, para poder rejerarquizar el Distrito, brindando los servicios que merece una comunidad, enmarcada por un importante polo industrial. Ambos, hasta ahora se le han negado, generando incertidumbre acerca de cuál es su verdadero potencial como funcionario. Eso le ha servido en la mayoría de los casos como excusa para mantener el "status quo", pero indirectamente también castiga a los vecinos que esperan una mejor calidad de vida.

Pero mientras las deudas con los proveedores crecen, "el municipio -y en consonancia con lo que dicen los opositores- está lejos de hacer votos de pobreza y se mueve con gastos del primer mundo con una recaudación de los subdesa-rrollados".

No han faltado viajes al exterior de los funcionarios y modernas unidades móviles para algunos de ellos. Además, el jefe comunal ha reconocido que "casi el 60% de la recaudación se la llevan los recursos humanos", pero aún así no ha dejado de crear nuevas oficinas y dependencias con personal a cargo.

Por otra parte, pretende aplicar una Tasa de Seguridad en medio de una polémica acerca de en dónde y cuándo la DPU debe actuar.

Y mientras nada se resuelve ya han pasado dos años de gestión y "otros tantos -dirá el oficialismo- de herencia recibida".

Por estos y otros motivos serán importantes los días venideros, al menos para que los vecinos sepan si Zárate sigue viendo pasar el tren del progreso, quedándose en uno de esos ramales donde entre las vías crecen los yuyos.

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