Ante un Goliat desnudo

Por: Osvaldo Pepe

Esta semana, el Gobierno quiere consumar un trámite exprés para sacar dictamen en Diputados sobre la ley de medios (Ley de medios: advierten que se están quebrando las reglas). A propósito del tema, vale refrescar un episodio significativo que trasciende lo anecdótico. Es que si se pudiera cristalizar en palabras y gestos las razones verdaderas, no las declamadas, que movilizan al kirchnerismo para votar esta ley ya, son las que transparentó Néstor Kirchner ante Leonardo Míndez, periodista de Clarín, el jueves pasado en una rueda de prensa con marco de adulones sumisos para que nadie notara al rey desnudo.

Ya hubo condenas de entidades empresariales de prensa y foros de periodistas, pero hay que volver sobre esto las veces que haga falta porque Kirchner no pudo ocultar allí el profundo desprecio que siente por el periodismo y los periodistas. Lo irrita tanto la función de la prensa en la sociedad que trató a Míndez como un "che pibe", no como un trabajador de los medios. Según él, los periodistas no somos profesionales, sino "pobres chicos" obligados "a hacer estas cosas para mantener el empleo": un reiterado y mayúsculo agravio como trabajadores y profesionales. ¿Qué cosas son esas? Preguntar, como hizo Míndez, sobre el enriquecimiento patrimonial del ex presidente y la Presidenta, ya en la mira de la Justicia. O saber si donaría su jubilación como presidente, visto el respaldo de su sólida fortuna personal. Si fue alucinante verlo, será imprescindible recordarlo.

Era David frente a Goliat: la piedra de Míndez fue metafórica y certera. Un pregunta y Goliat quedó huérfano, furioso ante las cámaras. Y desnudo ante la repregunta. Con nueva ley de medios o sin ella o con otra ley, siempre habrá un periodista dispuesto a preguntar, aunque él sólo diga, como dijo: "Es problema mío". Pero los dineros públicos de una pensión presidencial no son una cuestión privada, sino un tema ético y digno de ser contestado. Eso es lo que Kirchner no puede tolerar.

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