Ante el escaso control, los ambulantes siguen en el centro

Pese a las promesas de la Municipalidad capitalina de erradicar la venta ilegal del microcentro, los vendedores ambulantes no se mueven de sus puestos.
Hasta ahora, los controles, para erradicar la venta ambulante del microcentro, que prometió la Municipalidad capitalina no se ejecutan de manera que esperan quienes se sienten perjudicados por la presencia de los vendedores callejeros. Sólo vasta transitar por las principales arterias de la ciudad para poder constatar la presencia de innumerables personas (en muchos casos familias enteras) que dedican su vida al comercio ambulatorio. Situación que denota, una vez más, la precariedad laboral en la que se encuentra sumida la sociedad tucumana.

Medio de vida

En este marco, algunos de los comerciantes no homologados resaltaron en declaraciones con EL SIGLO "que esta (la venta ambulante) es la única forma de poder darles de comer a nuestros hijos, ya que no contamos con un trabajo serio (formal) que nos permita dedicarnos a otra cosa", relató Mercedes M., mientras ofrecía sus productos a la gente que circula por calle Córdoba al 600.

En otra posición, Julio D., un tanto emocionado y preocupado por temor a perder su única salida laboral, comentó que "todos los años se repite lo mismo, nos amenazan que nos van a sacar, pero luego tenemos que volver porque no nos queda otra. Pienso que esta vez parece que es en serio (el operativo municipal) ya que el lunes vinieron unos agentes y recorrieron todos los puestos. No nos dijeron nada, pero no me gustó la actitud que tenían".

Sin embargo, luego aclaró que entre el martes y ayer no retornaron los inspectores municipales.

Una de las calles principales que se encuentran atestadas por el comercio ilegal es la Maipú, por donde es casi imposible el libre tránsito peatonal, dada la cantidad de puestos callejeros ubicados sobre la acera. En este lugar, María S., quien ofrece al público anteojos para sol resaltó que "hay personas que comprenden nuestra situación y dicen que aguantemos todo lo que sea necesario, pero hay otra gente (sic) que nos insulta y falta el respeto (en ocasiones con improperios xenófobos) porque no pueden caminar tranquilos, y yo les contestaría que nosotros hay veces en que ni siquiera podemos comer, mire la diferencia", exclamó un tanto abatida.

Contra-operativo

Durante el relevamiento una situación particular se produjo en las intersecciones de calles Maipú y Mendoza, un individuo que vestía camisa blanca con jeans y usaba anteojos negros, mantenía en sus manos un aparato de comunicación (handy) por medio del cual, aparentemente, recibía una serie de indicaciones y órdenes que luego transfería mediante señas gestuales y movimientos corporales a los vendedores. Como en sintonía, la mayoría de ellos se pasaban la voz e inmediatamente comenzaron a levantar la mercadería, la embolsaban y las depositaban en enormes cajas de cartón que aparecieron de la nada.

Picardías coordinadas

Durante este movimiento, se consultó a uno de los ambulantes (que no quiso identificarse de ninguna manera posible) lo que estaba sucediendo y respondió "parece que vienen, por eso guardamos todo y nos vamos un rato", haciendo referencia a un posible operativo municipal que, finalmente, no se produjo.

Lo más llamativo fue que en lugar de llevarse los productos para la venta, los dejaban en las veredas ocultos en las cajas de cartón ya que argumentaban "los hacemos pasar por la basura que sacan los comercios y tiran en la calle" recalcó Norma, quien se apresuraba a "esconderse" en una galería ubicada por calle San Martín.

Rarezas

Con respecto a este episodio, cuando se quiso consultar quién era el hombre que les dio el aviso para que se fueran de sus lugares de venta, los ambulantes no dieron precisiones pero dejaron entrever que existe una supuesta complicidad entre ellos y personal del municipio. "Esto se sabe desde siempre, por ahí te piden plata y por ahí te avisan si pasa algo. Y más para estos días (fechas especiales como las Fiestas, por ejemplo) saben que vendemos un poco más y te piden más. Pero ya es común y nos tenemos que acostumbrar. Por eso creo que aunque nos corran, siempre vamos a volver, porque a ellos no les conviene tampoco", comentó L.S, quien continuaría con su venta de soquetes y medias por otro lugar del microcentro.

Silencio oficial

Ante esta suerte de "denuncia", el diario quiso comunicarse con autoridades municipales para que brinden su postura al respecto, y, además, poder diagramar cuál será el plan para erradicar la venta ambulante, sin embargo, tras varios intentos por lograr una palabra oficial, el cometido no pudo concretarse.

La argumentación radicó que, en este caso, tanto el Director de Tránsito de la Municipalidad, Carlos Castillo, como el Subdirector Administrativo, Luis Fernando Alonso Mendilaharzu, no podían atender la requisitoria periodística ya que se encontraban en constantes reuniones. En el caso de Mendilaharzu se excusó, mediante su secretaria, de realizar una entrevista personal, puesto que el tema debía ser tratado directamente por el director del organismo.

En esta misma línea se expresó el Secretario de Gobierno municipal, Marcos Díaz, quien, también por medio de su secretaria, requirió un número de teléfono del periodista para que pudieran contactarse para establecer una cita para una entrevista, la cual no pudo ser concretada.

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