Ante la ONU y el G-20, Cristina quedará condenada a explicar por qué no es Chávez

Por Ignacio Miri

En diez días, Cristina Fernández de Kirchner volverá a su amada Nueva York. La Presidenta comenzará el domingo 19 una gira de una semana que la llevará a dos de los escenarios más resonantes del mundo: la Asamblea Anual de Naciones Unidas, y luego la reunión del G-20 en Pittsburg.

A las valijas que ya cargaba, ayer sumó una mochila cuyo peso todavía es difícil de calcular. Hoy, los diarios del mundo reflejarán en sus páginas la guerra del Gobierno contra el Grupo Clarín. El megaoperativo contra la sede del conglomerado ordenado por la AFIP será leído como un signo de acoso. Aunque Cristina no lo desee, al editor de la sección internacionales de un diario de San Pablo, a su colega de Roma, al de Quito, al de México y al de Madrid, la noticia le hará recordar en forma instantánea el combate entre Hugo Chávez y la cadena Globovisión en Venezuela. A pesar de que el Estado tiene el derecho de hacer inspecciones en cualquier empresa -pocas horas antes de visitar Clarín la AFIP hizo varios operativos de características similares- la jugada de ayer será recordada como un caso de abuso de poder y no como el cumplimiento de las obligaciones de controlar que las compañías paguen sus impuestos. Para reforzar esa lectura, una importante fuente de la AFIP reconoció además que los inspectores nunca debieron llegar allí, ya que la empresa se había integrado a una moratoria convocada por el organismo.

Si es que permite que la prensa internacional se cruce con ella, o si algún medio demuestra interés en buscarla, los periodistas le preguntarán a Cristina sobre la pelea con Clarín y considerarán la nueva Ley de Medios como un capítulo de esa batalla. Es cierto que esa evaluación no se alejará mucho de la idea del propio Néstor Kirchner, que desde hace meses mira toda la política con un lente parecido, pero en el mundo los acosados tienen mejor prensa que los acosadores. Ejecutivos y periodistas de Clarín se cansaron de atender ayer llamados de diarios del mundo, con quienes los une una relación iniciada cuando los Kirchner no habían nacido. Dos horas después de que ocurrió el allanamiento, el buscador Google indicaba que había más de 60 cables internacionales con los detalles del procedimiento. A la noche eran cientos. La magnitud del escándalo fue tan grande que a última hora dos operadores kirchneristas admitieron que casi nadie en la Casa Rosada entendía el sentido de tamaño despliegue. "Esto incluso nos puede complicar la votación de la Ley de Radiodifusión en el Congreso, que venía bastante bien", se alarmó uno de los dirigentes K. En el Congreso se había instalado la misma sensación. Con crudeza, un notorio diputado de indudable kirchnerismo se sinceró a este diario. "¡Como mínimo, estos hijos de puta de la AFIP tienen que renunciar! Esto mancha la presentación de la ley y tapa todas las medidas que Cristina anunció para el campo, que son muy buenas", protestó a los gritos. La rabieta dejó en claro que ni siquiera los legisladores más fieles creen en las excusas y explicaciones del Ejecutivo.

Antes del affaire AFIP, la Presidenta ya tenía su agenda ordenada para el viaje, aunque en el Gobierno admitían que no esperaban grandes novedades en la gira. En los tres días de actividades oficiales pautados para Nueva York (del lunes 20 al miércoles 22) Cristina hablará en un almuerzo en el Consejo de las Américas, participará de un evento convocado por la Iniciativa Clinton y dará su discurso ante la ONU. La oportunidad de verle la cara a Barack Obama está cada vez más lejana, según admitió a El Cronista un importante funcionario de la Casa Rosada. "La UNASUR pidió un encuentro con Obama para hablar sobre las bases militares en Colombia, pero él no tiene ningún interés en hablar de eso", admitió el informante.

En Pittsburg -en donde la Presidenta estará el jueves y el viernes- tampoco se esperan noticias impactantes para la Argentina, ni siquiera la de un entendimiento definitivo con el Fondo Monetario Internacional. Un importante funcionario al tanto de esas negociaciones lo dijo con sus palabras: "A lo sumo, conseguiremos una foto de la Presidenta con (Dominique) Strauss Kahn", titular del FMI. ¿Cuál es el motivo de esa indiferencia? "Ellos -se explayó el funcionario en referencia a las economías centrales- están muy ocupados con sus cosas. Estados Unidos porque quiere sepultar la crisis financiera y Europa porque pide más regulaciones. Nosotros volveremos a reclamar la reforma de los organismos internacionales ante el G-20, pero ellos están en otra discusión".

El último tramo del tour ocurrirá en un área conocida para Cristina: Venezuela. La Presidencia bajará en la Isla Margarita para participar de la cumbre entre mandatarios de América latina y África. Tal vez en ese ámbito encuentre miradas más contemplativas.

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