Ante el avance de la gripe A, Aída Ayala no puede desentenderse

Desde el comienzo de la epidemia de la gripe "A" la intendenta Aida Ayala ha tenido comportamientos que denotan irresponsabilidad, peligrosidad y levantan sospechas acerca de los verdaderos motivos por los cuales el Municipio que conduce se encuentra hoy notoriamente ausente en las actividades de prevención contra este nuevo flagelo
En primer lugar, y en forma alarmante para un funcionario público, reconoció que "no sabía nada acerca de esta enfermedad", que "desconocía las medidas de prevención" acerca de la misma, para finalizar diciendo que esperaba del gobierno provincial que "le dijera qué hacer", exigiendo cuanto antes "un protocolo de intervención". Lejos de seguir el ejemplo de muchos intendentes del país, como el de Quilmes, Francisco Gutiérrez, que decretaron Emergencia Sanitaria por diez dias a partir del 2 de Julio (lo que implica el cierre de comercios, boliches bailables, pubs, peloteros y medidas extremas para restaurantes como forma de prevención), la Ingeniera Aida Ayala nos deja a los resistencianos en completa indefensión en momentos que se acerca el pico de la epidemia prevista para mediados de julio.

La Intendenta no puede desconocer lo que establece claramente la Carta Orgánica Municipal (C.O.M.) sobre el tema que nos preocupa: el Art. 31 del mismo obliga al Municipio a participar activamente en la prevención de la salud de la población; el Art. 32 la obliga a "formular planes operativos para auxiliar y proteger a la población en casos de catástrofes y emergencias"; también para casos de emergencia y catástrofes el municipio está obligado a organizar, coordinar y ejecutar las acciones de defensa civil (art. 66 de la C.O.M). Por lo tanto, la Jefa comunal es responsable de la salud de los ciudadanos que habitamos la ciudad de Resistencia y debe en forma urgente asumir ese deber en forma ineludible y no descargar en otras jurisdicciones estatales esa indelegable e impostergable obligación.

En ese sentido son peligrosas y sospechosas sus recientes declaraciones acerca de "como se compensarán las pérdidas económicas a los boliches en caso de determinarse su cierre transitorio por parte de la Municipalidad de Resistencia". Son lamentables y peligrosas porque se anteponen en ellas el interés pecuniario a la vida, la salud y la integridad psicofísica de los ciudadanos .

Pero más aún, estas expresiones son sospechosas puesto que nos llevan a reflexionar acerca de los verdaderos motivos por los cuales la intendenta de Resistencia -a diferencia de muchos intendentes del país- no impulsa todavía la declaración de la emergencia sanitaria en el Municipio capitalino. ¿Qué intereses económicos se están amparando detrás de estas declaraciones? ¿Qué compromisos ha asumido la intendenta que le impide ordenar el cierre de estos lugares públicos rentables mientras dure la epidemia? ¿Desde cuando la vida y la salud de las personas son menos importantes que diez días de ganancias?

De declararse la Emergencia Sanitaria en la ciudad de Resistencia, y en cumplimiento del Art. 16, en sus incisos 1 y 6 de la Carta Orgánica Municipal nacería una obligación específica (no remunerada) por parte de los dueños de boliches bailables, pubs, peloteros y restaurantes de prestar servicios civiles por razones de seguridad y solidaridad, amén de la obligación general que tienen de cuidar la salud como bien social. Ese servicio civil no sería otra cosa que permanecer cerrados durante el tiempo que dure la emergencia sanitaria (como en Quilmes y otros municipios del país), evitando el contacto corporal cercano que favorece la propagación de la enfermedad.

La jefa comunal no necesita de un protocolo de intervención para ordenar el cierre transitorio de establecimientos públicos ya que el poder de policía lo ejercen los municipios.

La intendenta debe entender que las elecciones han terminado y que debe, de una vez por todas y antes que sea demasiado tarde, ocuparse seria y responsablemente de la salud de los resistencianos, que para ello también fue votada.

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