La Anses proyecta cerrar el año con un superávit del 3 por ciento

El fondo de garantía aportaría, además, $ 8500 millones, pero no irán a mejorar jubilaciones
Las autoridades de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) prevén que este año el organismo tendrá un excedente del 3% entre sus ingresos y sus erogaciones. Ese porcentaje equivale a un monto estimado de $ 3644,73 millones que, al menos por ahora, no tienen asignación dentro del sistema, que incluye los pagos de jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares y seguro de desempleo (estos dos últimos pagos no tuvieron actualización este año, pese a la inflación). Finalizado el año, si no hay otro destino fijado, esos recursos pasarían al fondo de garantía, que no se utiliza para mejorar las prestaciones.

Según las proyecciones oficiales, incluidas en el plan estratégico 2009-2011 que presentó esta semana el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, este año el organismo recibirá, entre aportes y contribuciones laborales, ingresos tributarios y contribuciones figurativas, $ 103.102,35 millones. Sus gastos, en tanto, llegarán a los $ 99.457,62 millones. Y se proyectan crecimientos del 78 y del 81%, respectivamente, para 2011.

Pero más allá de los ingresos mencionados, también se espera que al finalizar 2009, al fondo de garantía del sistema se hayan incorporado 8524,87 millones de pesos, originados en el cobro de intereses y amortizaciones de capital de las inversiones financieras, en su mayoría heredadas de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP).

Fuentes de la Anses -que afirmaron que los cálculos demuestran que no habrá problemas para enfrentar los pagos ya previstos- explicaron que las ganancias del fondo de garantía no se cuentan como un superávit de los recursos usuales del organismo, porque la ley 26.425 -que eliminó el año pasado el sistema de capitalización- dispone que esos recursos sólo podrán usarse para pagar beneficios si hay déficit en el sistema.

Sin límites

En rigor, la ley que impulsó el gobierno de Cristina de Kirchner tiene otra disposición que elimina la posibilidad de que, aun cuando los resultados de las inversiones sean buenos, los recursos se destinen a mejorar las jubilaciones. Ocurre que la norma eliminó un artículo del decreto que en 2007 había creado ese fondo de resguardo: ese artículo establecía un tope para acumular recursos, definido como el monto equivalente a un año de pagos previsionales. Sin explicación de por qué se cambiaba el criterio, la nueva ley no estableció límites. Si el tope existiera, deberían distribuirse los recursos sobrantes.

El manejo de esa millonaria caja que quedó en poder de la Anses fue eje de fuertes críticas de la oposición, sobre todo por las operaciones de financiamiento al sector público, por las que en los últimos días se originaron dos denuncias penales contra la gestión anterior (del actual ministro de Economía Amado Boudou). Además, hay reclamos para que más fondos se destinen a beneficios y se establezca, por ejemplo, que la jubilación mínima se defina como el 82% del salario mínimo de los activos. Otra crítica es que la acumulación de recursos en la Anses se da al mismo tiempo que es récord el crecimiento de los juicios de jubilados, por falta de ajustes adecuados de los haberes y por mal cálculo del ingreso jubilatorio inicial.

El plan estratégico presentado por Bossio es el puntapié para un esquema de cálculos y evaluaciones que se irán revisando periódicamente para conocer la sustentabilidad del sistema. Recientemente, el funcionario firmó el reingreso de la Anses a la Asociación Internacional de la Seguridad Social, para recibir ayuda técnica.

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