En dos años, Vialidad puso más de US$ 400 millones en Santa Cruz

Por: Alcadio Oña

En un universo de cuentas provinciales en rojo, hay al menos un espacio donde Santa Cruz goza de un privilegio impar: entre 2007 y 2008, sólo dos años, recibió del Gobierno nacional 1.634 millones de pesos para obras viales. Más de 440 millones de dólares al actual tipo de cambio. Por esas paradojas, un monto cercano al que en tiempos de Néstor Kirchner gobernador la provincia transfirió al exterior.

Esos 1.634 millones equivalen a 2,2 millones diarios. Representan la mitad del presupuesto que este año se le asignó al Ministerio de Salud de la Nación. Y arriba del 100 % del que le tocó a la Jefatura de Gabinete.

Seguramente, como tantas otras, la provincia de los Kirchner precisa rutas, caminos, repavimentaciones y puentes. Pero con la plata que, en estos dos años, le dio Vialidad Nacional es posible comprar todo el asfalto que produce el país en dos años. No es una comparación casual: ese es un insumo que por sí mismo significa el 30 % del costo de las obras viales.

Santa Cruz está a la cabeza en casi todos los consumos provinciales de materiales proyectados en el Plan de Necesidades Viales del Gobierno. Allí entran cemento, arena, cal y piedra.

Es necesario hacer mucha infraestructura para justificar semejantes gastos. O los costos y los contratos, además muy concentrados, son decididamente altos o median otras explicaciones, como afirman dirigentes de la oposición.

En Santa Cruz existe inversión fuerte en rutas y caminos que conectan con centros turísticos. Igual a la que se requeriría en otros lugares del país. O a la imprescindible para cubrir el déficit que dificulta el traslado de producción. Como sea, un orden de prioridades arbitrado desde Olivos.

Hay otras desproporciones alrededor de la misma plata:

Entre 2007 y 2008, Vialidad le financió a Santa Cruz obras que en valor superan a las que atendió en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba juntas. Las tres concentran el 80 % de la producción del país.

No hay provincia que la iguale en el gasto vial por habitante. Esa relación arroja $ 7.230 por persona para el bienio.

Puede parecer poco. Pero la misma ecuación canta $ 199 para Tucumán.

Santa Cruz tiene un territorio mucho más extenso que el de Tucumán. Sin embargo, nada alcanza para justificar la vara que aplica Vialidad: entre 2007 y 2008 puso 1.634 millones en una y apenas 293 millones en la otra.

Pasa sencillamente que Vialidad Nacional es Julio De Vido, un pingüino de la primera hora que atiende en Olivos. Se comprende, así, que en 2008 el organismo gastase en Santa Cruz el 12 % de su presupuesto total y el 17 % en 2007. En una de las veinticuatro provincias.

Por razones obvias, nadie espera un ajuste fiscal antes de las elecciones. Pero parece inevitable en el después, dado el estado de las cuentas públicas y el peligroso achicamiento del superávit. Entonces se sabrá si la poda es pareja.

El Presupuesto Nacional está herido de muerte. Tiene sobreestimados el crecimiento de la economía, la recaudación impositiva, las exportaciones y las importaciones: todo eso significa menores ingresos que los calculados. Al revés de 2008, cuando se subestimaron los recursos y el Gobierno dispuso de $ 41.000 millones para distribuir por fuera del Presupuesto.

Bien puede ocurrir que, después del 28 de junio, una de las variables de ajuste sean las inversiones públicas. El plan que imaginó De Vido para meterle oxígeno a una economía que está en caída.

Otro recurso a mano consistirá en recortar las transferencias a provincias para gastos corrientes e inversiones reales, que el Gobierno maneja discrecionalmente. Esto es, ajuste agregado al que ya aplican unos cuantos gobernados para poder llegar a fin de mes sin tocar el pago de salarios.

En el Gobierno dicen que el retorno de las cuasimonedas es un fantasma político que se agita para sacarle plata ahora, pero el rojo colorea a casi todos los presupuestos del interior. Y si no son cuasimonedas, bonos como los que empiezan a usarse para financiar o bicecletear gastos.

Todo augura, pues, una política fiscal postelectoral distinta a la preelectoral. Un escenario en el que será preciso acomodar el avance de las erogaciones al ritmo de la recaudación, que hoy corren a velocidades muy desparejas.

Por ahora, al menos en Vialidad Nacional, nada corre tan rápido como los fondos que van a Santa Cruz. Para este año se le acordaron 188 millones de pesos, pero sólo en tres meses ya gastó 180 millones, o sea, 96 % del total. En el mismo período, Río Negro recibió 62 millones y San Luis, 8 millones.

Es cierto que ahora tiene una partida menor a la de 2008. Pero eso tampoco significa mucho: al final del año había excedido en 150 % su presupuesto original. Y tal como marcha el reloj, lo mismo sucederá en 2009. Al parecer, todo muy apurado.

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