A dos años de promulgada, la ley de talles todavía sigue en veremos

La norma estipula que las fábricas de ropa radicadas en la provincia deberán confeccionar sus prendas en todos los talles necesarios.
La ley de talles en la provincia avanza entre intereses difíciles de congeniar y un mal espejo donde mirarse: la misma norma que, en Buenos Aires, trajo todo tipo de conflictos y se cumple poco y nada. Eso sí, queda en el medio la real necesidad de miles de adolescentes y jóvenes que van a comprarse un jean y no encuentran talle o reciben la simpática respuesta de la vendedora de "para vos no hay". Lo cierto es que la ley 12.841, aprobada por la Legislatura provincial en noviembre de 2007 y promulgada por el gobernador Hermes Binner un mes después, sigue sin implementarse y aún atraviesa un "proceso muy complejo" de reglamentación que, se espera, concluya por fin este año.

   Ese trabajo está a cargo de las direcciones de Industria y Comercio Interior de la provincia, que dependen de la Secretaría de Servicios de Apoyo al Desarrollo. Su titular, Osvaldo Audagna, admite que la espera de la ley viene más larga que lo deseable, pero argumenta que se trata de un "proceso muy complejo".

   "Más allá de entender que la necesidad de la gente es real, queremos ser muy cuidadosos", afirma el funcionario, para quien si la norma "no avanza con la rapidez deseada", al menos lo hace "con seriedad".

   La ley —de largo debate legislativo y que generó fuertes tensiones con las cámaras de fabricantes y comerciantes de indumentaria— establece que las fábricas de ropa femenina radicadas en la provincia "deberán confeccionar las prendas en todos los talles necesarios para cubrir las medidas antropométricas de la mujer adolescente" y los negocios, por su parte, "tener en existencia todos los talles". La marcación de las prendas, además, tendrá que seguir las medidas aprobadas en las normas Iram.

Cuerpos reales. ¿Qué es eso de "medidas antropométricas"? Nada más que valores estandarizados del cuerpo (que obviamente varían según las poblaciones humanas y la edad, por ejemplo), diferentes del "ideal" que tantas y tan graves consecuencias psíquicas, físicas y sociales trae por la imposición de modelos de silueta a lo Twiggy.

   De hecho, la ley de talles que logró aprobarse en las Cámaras santafesinas ya restringió el alcance del proyecto original de la ex diputada pepesista Miriam Benítez, al acotarlo sólo a la franja de mujeres adolescentes.

   Pero aun con esas limitaciones, la norma se votó. Los otros problemas —que perduran— vinieron más tarde y dos años después de ser promulgada sigue sin cumplirse.

   Así, la dispersión de tipos de talles —por ejemplo, el que fija un rango del 38 en adelante; el que lo reduce al 1, 2 y 3, o el que utiliza las categorías S (small), M (medium) y L (large) con sus potenciadores XX— caotiza el mercado de la indumentaria. Sin contar con que, además, las vendedoras suelen tener que explicar a sus clientas que si el jean número 42 no le entra es porque se trata de un "42 chico".

Piano, piano. Cómo quedará finalmente la norma en Santa Fe depende en gran medida de su reglamentación, que ya lleva su tiempo. Según explicó Audagna, la demora se debe fundamentalmente a que la ley salió de la Legislatura sin especificar las multas que recaerán sobre los incumplidores.

   Por eso, dijo, la norma debió volver al ámbito legislativo para que se le introdujeran modificaciones y recién hace "poco más de un mes" volvió al Ministerio de la Producción, del que depende su secretaría, para ser reglamentada. En ese proceso se trabaja con las cámaras del sector al que afectará la norma.

   Por estas horas, uno de los puntos a definir es el "etiquetado", que denotará el talle y deberá estar normalizado ("no como ahora, cuando conviven el europeo, el americano y el brasileño", graficó), y otro es el de fabricación a medida.

   Pero por supuesto que el problema de los stocks es determinante en la discusión, un punto que fabricantes y comerciantes ya habían resistido durante el debate legislativo. Para no hablar de las penalidades

   Audagna no se cansó de decir que la experiencia de Buenos Aires —la primera provincia en aplicar la ley— debe servir de ejemplo a Santa Fe para no cometer los mismos errores. Baste recordar que, según el propio Ministerio de la Producción bonaerense, después de cinco años con la ley vigente, actualmente el 80 por ciento de las prendas incumple la norma.

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