Los años de plomo acechan al Cavaliere

"No recurriremos a las bombas, pero decimos basta", alertaron los brigadistas en una carta enviada el sábado al diario Il Riformista. Los servicios de seguridad recomendaron al premier italiano que evite los "paseos espontáneos" en público.
El premier italiano "embriagado de poder", como lo definió el semanario norteamericano Newsweek en su última edición, tiene prohibido pasearse entre la multitud de seguidores que todavía lo aclaman a pesar de sus reiterados escándalos sexuales y judiciales. Los servicios de seguridad solicitaron a Silvio Berlusconi que evite los "paseos espontáneos" en público después de que las Brigadas Comunistas lo amenazaran de muerte a través de una carta enviada al diario de izquierda Il Riformista. Según un informe de inteligencia encargado de inmediato por el Palazzo Chigi, sede del gobierno en Roma, hay riesgo "de que se produzcan hechos aislados de violencia" contra el Cavaliere después de que los brigadistas prometieran que "la sentencia de la justicia comunista será inevitable" si Berlusconi no renuncia a su cargo y "se somete a los tribunales".

La carta recibida por Antonio Polito, director del diario, también amenaza a los dos principales aliados en la coalición de gobierno: el ex neofascista Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, y Umberto Bossi, ministro de Reformas y jefe de la xenófoba Liga del Norte. El plazo fijado para la dimisión de "los nuevos Camisas Negras" –una referencia agraviante a los grupos paramilitares de la Italia fascista– era el 16 de octubre, pero la carta llegó a la redacción de Il Riformista el sábado por la mañana, cuando ya había vencido el ultimátum.

El grupo fechó la carta en Milán el 8 de octubre, un día después de que la Corte Constitucional italiana anulara la "ley Alfano" que otorgaba inmunidad judicial a Berlusconi y a los otros dos cargos políticos más altos del país: el jefe de Diputados, Gianfranco Fini, y su par en el Senado, Renato Schifani, ambos socios de Berlusconi. La ley también blindaba, ante eventuales juicios, al presidente del país, un cargo estrictamente institucional ejercido por el octogenario y ex comunista Giorgio Napolitano.

El premier enfrenta dos procesos por corrupción que fueron suspendidos gracias a la sanción de la polémica ley en julio de 2008, apenas cuatro meses después del triunfo electoral que le permitió acceder a su tercer mandato en una década.

"Después de la decisión del tribunal, el premier no quiso renunciar, pero nosotros decimos ‘basta’. No recurriremos a las bombas ni involucraremos a inocentes, pero estamos listos para hacer la revolución armada como en Cuba". Los pretendidos verdugos del Cavaliere firmaron el comunicado con la estrella de cinco puntas característica de las Brigadas Rojas italianas, que reivindicaban de ese modo su filiación con el Vietcong y con el grupo guerrillero uruguayo Tupamaros, verdadera referencia de la banda armada que durante la década de 1970, conocida como "los años de plomo", secuestró y asesinó a decenas de políticos italianos.

El ministro de Cultura de Berlusconi, Sandro Bondi, aseguró que teme "lo peor" a causa del "espantoso clima de odio" creado por los rivales de su jefe político. Sin embargo, el diario de centroizquierda La Repubblica, que desde enero de este año encabezó las denuncias y las revelaciones sobre los múltiples escándalos sexuales del Cavaliere, desestimó la renovada amenaza roja a causa de su lenguaje "pasado de moda" y a la apología de una improbable "insurrección armada al estilo cubano".

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