A 33 AÑOS | DÍA DE LA MEMORIA Pedido de Verdad y Justicia en otro aniversario del Golpe

En el marco del Día Nacional de la Memoria, Info Región dialogó con Sara Derotier de Cobacho, Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia, Tati Almeida, representante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Walter Docters, sobreviviente de la última dictadura militar, quienes coincidieron en un mismo pedido: "Verdad y Justicia". A 33 años del Golpe de Estado, recordaron el terror impartido durante aquella época y destacaron la necesidad de "continuar luchando por quienes están desaparecidos".

No hay temor en sus voces, sino solidez en cada uno de los relatos. Tienen la entereza de hablar con la verdad, pero también sienten dolor. Dolor por aquellos a los que se les borró la identidad –de forma injusta y cobarde -, dolor por seguir los rastros de sus hijos y sus nietos, que estuvieron secuestrados en centros clandestinos de detención, de quienes no pudieron volver a sentir el calor de sus abrazos.

Esta es la lucha y la dualidad en la que viven quienes exigen "Verdad y Justicia" por los más de 30.000 desaparecidos durante la última dictadura militar, que comenzó con el Golpe de marzo de 1976.

En el Día Nacional de la Memoria, tres de esas voces brindaron su relato a Info Región y explicaron qué los fuerza a mantener su pedido en alto. Se trata de Sara Derotier de Cobacho, secretaria de Derechos Humanos de la Provincia, Tati Almeida, representante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y Walter Docters, sobreviviente de la última dictadura militar.

En los tres casos, el compromiso y la lealtad a sus valores marcan el rumbo de cada una de sus palabras, que ayer estuvieron signadas por el homenaje a quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado. A ellos mismos. A toda la sociedad.

"Es un día de homenaje a los detenidos, desaparecidos y repudio al Golpe. Desde hace 33 años que los organismos de Derechos Humanos, las Madres y muchos integrantes de la sociedad pedimos Justicia. Las heridas no van a cerrar nunca, es un duelo que no se puede procesar, porque no los tenemos, porque no están. La figura del detenido desaparecido es traumática, es una incógnita, es dolor que sólo podrá amainar el día que los genocidas que provocaron la desaparición de 30.000 personas estén en prisión", sostuvo Derotier de Cobacho, en diálogo con este medio. Y señaló: "A mis familiares desaparecidos no los considero muertos y los seguiré llamando de esa forma hasta que no encuentre sus restos. Los desaparecidos existieron, dejaron hijos, vivencias, compañeros y familiares que claman por Justicia. No los pudieron borrar de nuestra memoria y no los podrán borrar así pasen más décadas".

Además, rechazó el reciente pedido de la aplicación de la pena de muerte realizado por algunas figuaras del espectáculo y un grupo vecinos, quienes acudieron a la "Marcha por la Seguridad" que se realizó hace una semana en la Plaza de Mayo.

"Así como nosotros esperamos Justicia, hay otros que salen a pedir la pena de muerte. A nosotros nos secuestraron y torturaron, secuestraron a nuestros hijos, pero ninguna madre, por más atravesada de dolor que esté, jamás pedirá la pena de muerte. Tenemos que exigir Justicia, no muerte", sentenció con firmeza.

Por otro lado, Walter Docters, secuestrado el 20 de septiembre de 1976 y liberado recién con el regreso de la democracia, en 1983, compartió su trágica experiencia en los distintos centros clandestinos donde lo mantuvieron secuestrado, entre ellos, el "Pozo de Banfield".

"Estuve detenido durante toda la dictadura, hasta 1983 y después de haber estado secuestrado y desaparecido, me ‘legalizaron’. Estuve en el Pozo de Banfield poco tiempo, porque después me volvieron a trasladar al centro clandestino de Arana para seguir torturándome, pero se trató de la representación cabal de lo que significaron los métodos de la dictadura", manifestó Docters. Y sumó una descripción, tan precisa como dura: "Del Pozo de Banfield recuerdo la desazón, la arbitrariedad, la oscuridad y la sala de torturas, pero sobre todo la impunidad con la que se manejaban. Ése lugar era terriblemente amplio y ellos pensaban que jamás les impartirían Justicia, por eso hacían ese tipo de cosas".

La valiente lucha de las Madres de Plaza de Mayo, las mismas que continúan rodeando la emblemática pirámide frante a la Casa de Gobierno cada jueves, permite que muchos hijos y nietos de desaparecidos recobren su verdadera identidad.

"Nuestros hijos están presentes, en cada repudio al Golpe. Hace muchos años que las Madres nos organizamos, que exigimos, que estamos de pie solicitando Justicia, Verdad y Memoria. Al principio la gente miraba para otro lado o hacía que no existíamos, pero ya no estamos solas. Cada vez más jóvenes se acercan y nos sentimos contenidas. La lucha no es inútil y debemos seguir, para que los genocidas y sus cómplices sean juzgados", remarcó Almeida, minutos antes de partir hacia una de las marchas realizadas durante la jornada de ayer, donde se recordó a los 30.000 desaparecidos, como hace 33 años, como siempre.

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