Dos años de Jaque

Hospitales que no pueden funcionar por falta de aire acondicionado, barrios que sufren la falta de agua potable, una de las peores crisis de seguridad que recuerde Mendoza, la economía de la provincia en quiebra, y absoluta ausencia del Estado en asuntos cruciales.

Esa es la postal de la provincia tras casi dos años de gobierno de Celso Jaque, el que llegó para resolver la inseguridad y traer prosperidad a los mendocinos.

Ahora, pretende explicar su ineficacia esgrimiendo una supuesta "extorsión" de los mismos empresarios mediáticos que lo acompañaron incondicionalmente en el inicio de su gestión, y a los que, como hizo con los habitantes de la provincia, no les debe haber cumplido las promesas de campaña.

A diferencia de ellos, que tienen otras herramientas para reclamar lo que se les debe, todos los demás ciudadanos de Mendoza no tenemos más remedio que soportar las consecuencias de un gobierno que se desmorona y apela a recursos sensacionalistas y poco serios para enfrentar la segunda mitad de su gestión.

Lo peor de todo es que nada hace suponer que esta mitad sea mejor que la transcurrida.

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