En 8 años, los divorcios crecieron 114 por ciento

Según el registro de sentencia del Poder Judicial, el único año en que no aumentó fue en el 2003. También se incrementó el pedido de anulación de matrimonios en la órbita de la Iglesia católica.
Poca tolerancia a la frustración, inclinación a buscar soluciones mágicas a los problemas, una certeza de que las relaciones deben proporcionar una satisfacción instantánea "por amor", sin que para eso medie ningún esfuerzo y hasta la posibilidad de evadirse de la sensación de displacer que provoca una pareja que no está funcionando bien por medio de un juego rápido, como en una ciberrelación o un flirteo con un compañero o compañera de trabajo.

Estos son algunos de los argumentos que pueden explicar el importante crecimiento sin pausa de los divorcios en Mendoza, situación, claro está, que no escapa a una tendencia global a la falta de compromiso y a los vínculos light.

Los porcentajes grafican con una elocuencia sin igual los argumentos de la psicología: desde el 2000 a esta parte, la cantidad de sentencias de divorcio, tanto contenciosas como consensuales, han aumentado 114 por ciento. Los datos fueron proporcionados por la Dirección de Estadística del Poder Judicial de la provincia.

Así, mientras que en el 2000 se dictaron 1.030 sentencias, en el 2001 fueron 1.065 y en el 2002, 1.237. Es llamativo el caso del 2003, cuando el número de sentencias dictadas decreció notablemente: fueron sólo 819, pero se trata de un caso excepcional, porque inmediatamente, el crecimiento recuperó su ritmo: en 2004 fueron 1.359 las sentencias dictadas, 1.475 en el 2005, 1.572 en el 2006, 1.798 en el 2007 y el año pasado se elevó a 2.206 el número de sentencias efectivas.

otros aumentos. Pero no sólo son las desvinculaciones civiles las que aumentan sin pausa. En la Iglesia católica, los pedidos de anulación de matrimonios también se ha incrementado.

De esta manera, en el 2007 fueron atendidos 74 católicos con intenciones de disolver su unión religiosa, mientras que en el 2008 fueron 88 las personas que recurrieron con esta solicitud. En lo que va del 2009, ya son 11 los interesados en anular su unión religiosa.

Sin embargo, no todas las personas que consultan llegan a iniciar realmente la causa, muchas de ellas no continúan el proceso.

La psicóloga especialista en mediación y terapia familiar Nancy Caballero explicó las causas de este proceso que no da señales de estabilizarse, sino que se muestra en franco ascenso en la última década.

tolerancia en baja. En esta nueva sociedad marcada por las crisis económicas y la dispersión de los vínculos, parece que las relaciones han sufrido las mismas transformaciones que la comida, del fast food a la era light, por lo que todo se recicla y desaparece con alarmante rapidez. Algo similar ocurre con los matrimonios.

La psicóloga explicó que, para tener una visión clara de la situación, el número de sentencias de divorcio debería compararse con la decreciente cantidad de matrimonios que llegan a concretarse.

La argumentación comienza con el aspecto quizás más positivo de los cambios que se producen en la actualidad, y es que las personas ya no se sienten atadas las unas a las otras como sucedía en la época de nuestros padres o abuelos.

Ya no hay una unión karmática, de esas que eran más una sentencia a cadena perpetua que una elección personal. De todas maneras, los cambios también han traído sus contrariedades.

Actualmente, según expresó la especialista, la tolerancia a la frustración es tan baja que los seres humanos buscan la solución de todos los problemas en lo que tardan en tomar una pastilla que dejaron en la mesa de luz. Pero los conflictos interpersonales no funcionan de la misma manera, y eso es lo que genera insatisfacción.

Según explicó la especialista, marido y mujer llegan a su consultorio cargados de preconceptos e intentando corroborar lo que cada uno piensa del otro y muy pocas veces tienen a la vista la intención de salvar el matrimonio.

Esto sucede porque hay cada vez una mayor tendencia a resolver los problemas mediante soluciones mágicas y a buscar la satisfacción inmediata en el otro. "Si mejorar la relación implica trabajo, no todos están dispuestos a hacer el esfuerzo", concluyó la psicóloga.

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