33 años después, los restos de un desaparecido llegaron a Luján

33 años después, los restos de un desaparecido llegaron a Luján
A Julio Navarro lo secuestraron en 1976 y lo enterraron en Avellaneda. Ahora descansa donde vivió.
Luego de una larga batalla, y 33 años después de su desaparición, los restos de una de las miles de víctimas de la dictadura, volvieron el fin de semana a su tierra. Se trata de Julio Alfredo Navarro, secuestrado a los 18 años. Desde el sábado, y por iniciativa de su familia, sus restos descansan en el cementerio de Luján.

Los restos de Navarro fueron identificados este año por el Equipo Argentino de Antropólogos Forenses (EAAF). Se encontraban en una fosa común en el cementerio de Avellaneda y su identificación se logró gracias a las muestras de sangre voluntariamente tomadas a familiares de desaparecidos.

Ello fue posible a través de un convenio firmado hace dos años por el EAAF, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Ministerio de Salud de la Nación y por intermedio de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Desaparecidos (ILID), financiada por el gobierno estadounidense.

"Fue el regreso a su pueblo", dijo a Clarín la hermana de Julio, Mónica Navarro, quien encabezó la marcha que llevó la urna con los restos desde el centro de Luján hasta el cementerio de la ciudad. "Julio vuelve a Luján", decía el cartel que sostenían amigos y familiares en la movida.

El sepelio fue precedido de una serie de actividades que se llevaron a cabo en el Museo de Bellas Artes de Luján, frente a la Basílica. "Me lo planteé de una manera menos trágica pero con el eje en la memoria", explicó Mónica. Hubo una muestra de artistas plásticos, una actuación de "Teatro x la identidad", por el actor Gabriel Galíndez, una mesa redonda y una conferencia de prensa del EAAF.

El jueves se había descubierto una placa a modo de baldosa en el cantero central de la Plaza Colón. Allí se exige "juicio y castigo a los culpables". El homicidio de Navarro es investigado en el marco de la megacausa que analiza los crímenes en jurisdicción del I Cuerpo de Ejército en la dictadura.

Navarro militaba en la rama juvenil del PRT y fue secuestrado el 8 de julio de 1976. Fue torturado y fusilado. Sus restos fueron inhumados clandestinamente en el cementerio de Avellaneda en el segundo semestre de 1976 y exhumados 23 años después, en 1999. Sin embargo, su identificación recién fue posible este año, junto con restos pertenecientes a otras 41 personas. De los 23 desaparecidos registrados en Luján, Navarro es el quinto en ser identificado.

La movida encabezada por la hermana de Navarro contó con la ayuda de la municipalidad de Luján y puede derivar en la creación de un mausoleo para albergar los restos de los desaparecidos en Luján durante la dictadura. Pero desde el sábado, los restos de Julio ya descansan junto a los de su padre.

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