Aniversario con desafíos y la mochila de la inseguridad

Scioli asumió el 10 de diciembre pasado considerando que la Provincia tenía un déficit de 8 mil policías.
En estos meses nunca apareció un programa oficial antidelito, sino más bien señales contradictorias: el ministro de Seguridad Carlos Stornelli debutó augurando “más poder de fuego para la fuerza” en medio de una fuerte polémica y Scioli osciló entre frases como “la policía no cumple las expectativas ciudadanas”y las señales de fuerte respaldo a los uniformados.

Antes de ser electo, el mandatario bonaerense afirmó que en caso de ganar los comicios la prioridad “número uno” de su gobierno sería solucionar el problema de la inseguridad. Esa aún es una deuda de las autoridades.

Scioli soportó desde una ola delictiva en Pinamar y Cariló durante la temporada pasada hasta casos emblemáticos como el triple asesinato de los empresarios vinculados al tráfico de efedrina. El gobernador le pidió a su gabinete en varias oportunidades “intensificar” las acciones para combatir el delito e incluso ensayó una convocatoria a las fuerzas políticas.

Uno de los últimos capítulos de la problemática delictiva fue el asesinato de Ricardo Barrenechea el 21 de octubre. La reacción oficial fue plantear una baja en la edad de imputabilidad a 14 años. Desde allí, todo fue polémica pero escasas soluciones.

í El conflicto con el campo

Los coletazos del conflicto rural por las retenciones móviles complicaron el panorama para el Ejecutivo provincial en el año que termina. En la pulseada con el campo, Scioli se alineó incondicionalmente con la Casa Rosada y en el interior le pasaron facturas.

Tuvo que salir de Olavarría en medio de una lluvia de insultos y huevazos, situación esta que se repitió (con menor intensidad) en al menos una decena de ocasiones. Tal fue la fidelidad de Scioli hacia los Kirchner, que en pleno conflicto optó por no recibir a la dirigencia rural aunque horas antes había anunciado que los atendería.

í La pelea con los docentes

Siete paros educativos, recursos (que aún tramitan en la Justicia) contra los descuentos oficiales y más de un mes de polémica y conflicto demandó la puja con los gremios docentes en agosto y setiembre. El conflicto tomó tal dimensión que casi le cuesta la cabeza al ministro del área educativa, Mario Oporto.

Finalmente la Provincia cedió y otorgó dos mejoras salariales cercanas al 40% a maestros y estatales.

í Estructuras siempre polémicas

La gestión bonaerense también tuvo varios traspiés en decisiones vinculadas con designaciones de funcionarios y el reacomodamiento de estructuras. Esos problemas comenzaron antes de asumir con un frustrado nombramiento de Daniel Katz en Obras Públicas.

El gobernador logró transformar la ex Rentas en ARBA, pero muchos vieron improvisación en la disolución del ministerio de Asuntos Agrarios y su restitución varios meses más tarde.

í Funcionarios que dijeron adiós

Los portazos también estuvieron a la orden del día: con críticas a la gestión de Scioli, el secretario de Promoción de Inversiones, Exportaciones y Cooperación Internacional Alfredo Atanasof dejó su cargo para trabajar en el espacio de Eduardo Duhalde. Pronto se sumó la renuncia del subsecretario de Asuntos Agrarios bonaerense Fernando Vilella.

En plena polémica en torno a la minoridad, se fue la titular del área, Martha Arriola y, finalmente, el ex ministro de Trabajo bonaerense Roberto Mouillerón renunció a su cargo en Educación para sumarse a las filas del felipismo.

í Fallido intento de tocar el IPS

Cuando el ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Rafael Perelmiter presentó ante legisladores del FpV de ambas Cámaras, un borrador del proyecto que introduce modificaciones al sistema previsional bonaerense, no imaginó tamaña resistencia gremial y de la oposición.

“Quiero dejar en claro que esto no es una reforma previsional sino que es un ordenamiento del sistema previsional. No se afectan derechos de los jubilados ni de los actuales activos, futuros jubilados”, aseguró Perelmiter. Pese a ello, la iniciativa nunca prosperó.

í Compleja relación con Macri

En estos 12 meses se multiplicaron los cruces mediáticos no sólo entre Scioli y Mauricio Macri, sino también entre ministros de ambas administraciones. Hay polémica en torno a la contaminación, la inseguridad, la asistencia sanitaria y la basura a ambos lados de la General Paz. Los consensos prometidos y las políticas consensuadas aún parecen más una utopía que algo real y palpable.

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