Animales feroces, huevos y otras yerbas

Las feroces internas en el bruerismo oficiaron de búmeran para la administración comunal, en la semana que se firmó el certificado de defunción del alakismo, otrora omnipresente fuerza política de la ciudad.
Más allá de esto último, paradójicamente hubo pocas cosas para festejar en el oficialismo. Desde un lugar repleto de animales, el zoológico, llegaron nuevamente pésimas noticias para el intendente Bruera y básicamente el presidente del Concejo Deliberante, Javier Pachiarotti.

Dentro de una administración comunal que explica poco y nada lo que pasa en la ciudad (nunca aclaró, por ejemplo, qué destino se le da al dinero que se cobra por la tasa de seguridad), en las últimas dos semanas convocó a dos conferencias de prensa. ¡Para hablar del zoológico!

Se sabe: uno de los rasgos diferenciadores del ser humano con los animales es el raciocinio. El zoológico está repleto de animales. Pero los animales son inocentes ante semejante entuerto político y aparente descalabro en las cuentas.

La última conferencia, del jueves pasado, fue justificada. Mario Rodríguez, uno de los halcones del Gobierno comunal y hombre de máxima confianza del intendente, citó a la prensa para condenar la burrada política de precipitar una catarata de huevazos sobre la humanidad del principal opositor, el concejal Oscar Negrelli.

Recuerde: el jefe de la bancada de la Coalición Cívica amortiguó con su cuerpo los huevos que volaron de un grupo enardecido de supuestos empleados del zoológico, durante la sesión del miércoles, cuando el predio de los animales ni siquiera figuraba en el temario del día. Negrelli había pedido la renuncia del director, Daniel Arregui, aunque ésta fue cajoneada. También denunció irre-

gularidades de todo tipo con el canje de animales. Un hipopótamo por flamencos sin parangón en las cuentas, entre otras.

Negrelli guardará la camisa enchastrada para la campaña del año próximo. Más allá de la agresión, el favor que le hizo el bruerismo abrió un cruce de epítetos, recriminaciones y hasta risas socarronas dentro de la administración comunal.

Los supuestos empleados entraron al Palacio Comunal munidos de estiércol, huevos y otras inmundicias como diplomáticos extranjeros. Nadie les revisó nada, pese al estricto control que impuso el bruerismo en el ingreso principal al edificio. Luego, se retiraron con la misma tranquilidad, pero ya sin las pestilentes municiones. Días antes, dos inofensivos jubilados que querían entregarle una carta al intendente Bruera no pudieron pasar ni el umbral del Palacio. La celosa guardia los dejó afuera.

Dos especulaciones ganaron terreno no bien se consumó la animalada en el recinto:

1. Que uno de los halcones del intendente, abiertamente enfrentado con presidente del Concejo, dio la orden de “liberar la zona” para que los intolerantes manifestantes hicieran una escándalo en la sesión y así dejar en evidencia los problemas que Pachiarotti tiene para conducir el órgano legislativo.

2. Que una de las concejales del bruerismo, quien no integra el Movimiento Evita y también tiene ciertas diferencias con Pachiarotti, esbozó la idea para dejarlo mal parado. ¿El intendente habrá estado al tanto de todo esto?

Sin dudas, pasan cosas raras en el Municipio. Las mismas que al día siguiente del bochorno el propio Mario Rodríguez no supo aclarar. Cuando le preguntaron la incidencia de Jorge Reyna, hombre con fuerte injerencia en el Zoo en esa movida, dijo desconocer quién era Reyna. Sí reconoció que es un dirigente, hoy empleado comunal, que integra un partido político aliado al bruerismo.

Don Rodríguez, apunte estos datos para su información: Reyna hizo el secundario en el Colegio San José y también supo jugar al rugby en La Plata RC y hasta en las inferiores de Estudiantes, como arquero. A los 60 años, tiene una historia profusa: estudiante de Cine en la Facultad de Bellas Artes, se enroló en las radicalizadas FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), estuvo preso en el 1972 en el buque Granaderos hasta la liberación con el gobierno de Cámpora. Escindida la FAR, una corriente marxista-leninista, pasó al ala más dura de Montoneros. Sobrevivió al menos a cinco intentos para ser “chupado” (primero por la Triple A y luego en el 76 por los mi-

litares). Estuvo exiliado en Suecia; y diestro conocedor de la lucha de guerrillas, viajó Mozambique en años de proceso. Ya de regreso en Argentina, en 1999 fue candidato a pre-

sidente.

Reyna trabaja para Bruera, aunque Rodríguez no lo sepa

La semana fue muy movida en el terreno partidario, con la consolidación de dos listas para la interna del PJ del 30 de noviembre próximo, que dejó como saldo el certificado de defunción del alakismo, ya que su jefe Alak quedó afuera de la lista oficialista. Así, el alakismo pasó a engrosar el arcón de los recuerdos.

La lista oficialista, con Bruera a la cabeza y Alberto Pérez, jefe de gabinete de Scioli como consejero, deberá confrontar con la presentada por el ex candidato a intendente Oscar Vaudagna, quien objetó la conformación de los padrones. Y denunció todo tipo de irregularidades. Por ejemplo:

- El padrón de La Plata es sumamente llamativo. Con 80 mil afiliados, tiene al menos 22 mil con fecha de alta el 5 de febrero de 2008. ¿Usted se imagina un aluvión de gente, en pleno verano y cuando la discusión política ni siquiera estaba en la agenda pública, yéndose a afiliar al PJ? Todo es tan burdo que no resiste análisis.

Pero el apoderado del PJ, el diputado Jorge Landau, fue sincero: “Se puso esa fecha para que todos aquellos que quisieran ser candidatos, pudieran hacerlo”, dijo públicamente. Se necesitan 180 días de afiliado para integrar alguna lista.

Una de las personas que recibió el alta el 5 de febrero es, casualmente, Alberto Pérez, quien hasta diciembre era legislador por la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, jamás militó en La Plata hasta que su jefe llegó a la Gobernación.

El también peronista Gonzalo Atanasof fue crítico luego del cierre de listas. “El Partido Justicialista ha sido copado por piqueteros y fundamentalistas del kirchnerismo y no estamos dispuestos a participar de este trasvestismo político”. Le dedicó, también, duros conceptos a A. Pérez, desde hace pocos meses vecino de City Bell.

Justo en la semana que se cumplieron 25 años del retorno de la democracia, bisagra incuestionable de la Argentina, en la ciudad hay muchas acciones que poco tienen que ver con el ejercicio cotidiano de ésta y de la tolerancia.

Alfonso Vicente

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