Aníbal y el "stalinismo"

Por: Ricardo Kirschbaum

Aníbal Fernández salta a cabecear todos los centros. Como jefe de Gabinete, este peronista con oficio y lengua filosa, se prende siempre. Desde buscar socios para la deficitaria transmisión televisiva del fútbol hasta enmendar errores de periodistas. Hay que reconocer que tiene ingenio y no es un improvisado, pero no llega al talento de Corach en aquellas charlas matutinas en las que el entonces ministro salía a poner la cara por el gobierno de Menem.

Fernández hizo, por omisión, una división de los piqueteros. Están los que distribuyeron en un tiempo no muy lejano la ayuda social, función que, dijo, recuperó ahora el Estado, y los que hicieron "stalinismo". Los primeros están más cerca del Gobierno y los segundos, Stan más alejados.

Son estos últimos los que acamparon en la Avenida 9 de Julio y pidiendo que la ayuda también los alcance a ellos y no vaya, solamente, a las cooperativas armadas alrededor de obras que manejan intendentes del conurbano. La oposición ha denunciado que están formando así una fuerza clientelar para apoyar a Kirchner en 2011.

El jefe de Gabinete, en cambio, acusó a quienes cortan la principal avenida de Buenos Aires de "apoderarse de la actitud de la gente. Los obligaban a ir a un acto o a un corte para cobrar un plan".

Fernández puede haberse autoincriminado porque lo que él denuncia de los "stalinistas" es ya una práctica extendida en todos los sectores.

Ayer otro dirigente oficialista hablaba de "los territorios" cuando se refería a las zonas donde actúan los "movimientos sociales" como si fueran áreas en las que hay otras reglas, distintas a las que rigen en el Estado, con las que se impone el criterio para la ayuda.

Lo que define, entonces, es el color político.

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