Aníbal reclama propuestas y dice: "Todo se puede estudiar".

Aníbal reclama propuestas y dice: "Todo se puede estudiar".
Sostuvo que "la puerta está abierta", aunque insistió en no bajar las retenciones.
Que no, que no hay plata, que lo vamos a estudiar. El Gobierno parece pendular sin fin cada vez que se retoma el debate por las retenciones a la exportación de soja. Los dirigentes agrarios creen que existe una profunda división en el oficialismo: dicen que están los que insisten en la intransigencia y los que piden bajar la crispación para negociar. Uno de los dirigentes del sector, pieza clave en la composición de la Mesa de Enlace, dijo ayer a Clarín: "Aníbal Fernández tuvo que salir a mostrar que es más malo de lo que en realidad es. Lo entendemos y lo vamos a esperar".

Acaso la frase ayude a explicar las posturas del jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, que ayer dijo por radio y TV: "Los números no dan" para eliminar las retenciones. "Nuestra posición va a seguir siendo la de no reducir los derechos de exportación. Tengo los pies sobre la tierra y sé que las retenciones no se pueden eliminar".

Pero, más tarde, Fernández habló de hallar caminos para encontrar la solución para "todos" los reclamos del campo. Dijo que dejaba "la puerta abierta" ante el insistente reclamo por las retenciones y acotó: "Si hay una salida, estudiémosla. Todo es posible de ser estudiado".

Con la primera frase se había expresado en sintonía con el ala dura del Gobierno, que la mayoría atribuye a la postura que en privado exhibe ¿y baja como orden¿ Néstor Kirchner. Pero, más tarde, se mostró más contemplativo.

Aunque luego de la inauguración de la Exposición Rural, respondió con ironía el mensaje de Hugo Biolcatti ("tengo una labor un poquito más importante que analizar su discurso"), el jefe de ministros volvió con las dualidades: "El Gobierno es más respetuoso que nadie de la actividad agrícola ganadera". De hecho, Cristina se acercó a saludar a sus dirigentes antes la cumbre. Fue una señal de distensión.

Antes de la reunión, Fernández había adelantado que no era posible bajar las retenciones. El problema, indicó, es que esos ingresos se destinan a sostener el superávit fiscal con el que se financian obras públicas y políticas sociales.

Pero durante la conversación escuchó el reclamo y eludió la confrontación. Además de anunciar medidas que benefician al campo, se comprometió a que el Gobierno va a estudiar punto por punto los reclamos. Nada, según los dirigentes agrarios, puntualizó durante la charla sobre la negativa a bajar las retenciones.

"Pero cuando vimos la conferencia del Gobierno nos sorprendimos porque rechazaron ese planteo. Por eso Buzzi salió en seguida a decir que habíamos estado en otra reunión", explicó una fuente muy vinculada con el líder de la Federación Agraria.

A diferencia de otras reuniones, sin embargo, la Mesa de Enlace le pone alguna ficha al jefe de Gabinete. "Hay que dejarlo actuar ¿decían ayer¿ para ver hasta dónde puede llegar en la discusión que se da en el propio Gobierno".

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