Aníbal F. ratificó el pedido de más celeridad a Cobos para remover a Redrado

El jefe de Gabinete afirmó que el pedido presidencial de una "urgente convocatoria" a la comisión bicameral que debe dar consejo sobre el caso del titular del Central no tiene "ninguna razón que menoscabe ni perjudique la actitud del Congreso". Y aseguró que no se busca imponer "ningún plazo".
El Gobierno busca meter presión a Julio Cobos para que acelere el tratamiento del caso Redrado en el Congreso, pero guardando las formas. Esta mañana, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró que el pedido presidencial para que se trate con celeridad la remoción del titular del Banco Central no tiene "ninguna razón que menoscabe, ni perjudique ni ponga en tela de juicio la actitud del Congreso".

"Se le pide una urgente convocatoria que puede ser una hora, un día, una semana o un mes. Lo mejor que pueda llevarse a la práctica por parte del presidente, no pusimos ningún plazo porque no somos quién para gobernar o intentar manejar a uno de los poderes de la República", sostuvo Fernández.

En diálogo por FM Millenium, el jefe de Gabinete dijo que el presidente de la Cámara de Diputados "ha convocado a las comisiones y tan loca no debe ser la nota, lo que hemos hecho está en el marco de la lógica".

Así se refirió a la carta en la que la Presidenta le requirió ayer al vice que convoque para el próximo martes 26, a las 10, para que comience a sesionar la comisión bicameral que debe emitir su consejo previo no vinculante "para la remoción por mala conducta e incumplimiento de sus deberes" del titular de Redrado.

El texto fundamentó el pedido en el artículo 3° del Reglamento de Funcionamiento de la comisión bicameral, y que en materia de plazos se ajusta al Reglamento de la Cámara de Senadores. Voceros oficiales explicaron que de allí se desprenden los dos días hábiles que deben correr (hoy y el lunes) para pedir que el martes se ponga en marcha la comisión.

Abundante en citas reglamentarias, el texto plasma de manera implícita la vuelta a foja cero que debió hacer el Gobierno respecto de su intención inicial de echar a Redrado por decreto de necesidad y urgencia, hace ya catorce días. Un tiempo en que el Gobierno se empantanó en una batalla judicial inesperada y sufrió un enorme desgaste cuando recaló en los tribunales ese DNU que buscaba justamente ignorar la consulta al Parlamento, aduciendo que estaba en receso, que la bicameral no estaba constituida y que su consejo no era vinculante.

Comentá la nota