Aníbal F. no pudo justificar su desobediencia a un fallo judicial

Dijo que ordenó a la Policía Federal no auxiliar en el desalojo del gremio porque había "dos sentencias antagónicas" de un juez federal y de otro de Lanús. Además, que así evitó terminar el conflicto "con sangre, con líos y con muertos".
Tras las críticas de los jueces de la Corte Suprema, magistrados, juristas y legisladores opositores por su decisión de desobedecer una orden judicial, Aníbal Fernández salió a defenderse con argumentos otra vez polémicos.

Apenas conocida en la mañana de ayer la decisión de la Cámara Nacional del Trabajo de suspender el desalojo de la sede gremial de aeronavegantes y convocar a una reunión conciliatoria a las partes en conflicto, el jefe de Gabinete llamó a conferencia de prensa en la Casa Gobierno.

Aníbal comenzó su presentación criticando la cobertura noticiosa del tema de los medios del Grupo Clarín: un clásico ya entre los funcionarios del Gobierno nacional. Tras pedirle un minucioso seguimiento a su equipo de prensa, el jefe de Gabinete se quejó de que el canal TN había repetido 23 veces el martes y 24 veces el miércoles la noticia sobre el conflicto gremial, su orden de desobedecer un fallo judicial y las críticas que esa decisión desencadenó. Una cobertura que el jefe de Gabinete caracterizó de "tendenciosa".

Después, inició un raconto del conflicto gremial en el que culpó a la Justicia por la demora durante tres años en resolver el conflicto por las elecciones de 2003. Y se detuvo en la agudización de la disputa que se disparó el 17 de noviembre pasado, cuando la Cámara Nacional del Trabajo declaró fraudulentas las elecciones de 2006, proclamó ganadora a la Lista Celeste y perdedora a la lista verde, a la que supo pertenecer la actual embajadora en Venezuela, Alicia Castro. Enseguida, la jueza Beatriz Ferdman dictó una medida cautelar ordenando poner en funciones en el sindicato a la lista Celeste.

La cúpula Verde se negó a acatar esa orden y su gente se atrincheró en la sede sindical de Bartolomé Mitre. El 9 y el 10 de diciembre, dos jueces distintos llegaron haste ese lugar para hacer cumplir la decisión judicial, pero la Policía se negó a colaborar en el desalojo. La segunda vez, el comisario que se negó a prestar colaboración, le sugirió al juez José Sudera que "hable con Aníbal Fernández".

Al día siguiente, el jefe de Gabinete admitió que había dado la orden de desobedecer el fallo con un curioso argumento: "El límite de la obediencia, en términos de decisiones judiciales, es la Constitución. Cuan­do lo que se pretende que se haga es pasar por encima de la Cons­titución, nosotros no lo vamos a hacer", dijo entonces.

A partir de allí, se desencadenó la catarata de críticas en su contra. Como las de la jueza de Corte Carmen Argibay, que había dicho que era "preocupante" la decisión de desobedecer el fallo. Y la de su colega Carlos Fayt, que ayer mismo había asegurado que Fernández "a veces se equivoca".

Ayer, Aníbal evitó confrontar con los jueces supremos. Y se escudó en otras razones para defender su decisión. Dijo que había dos fallos "antagónicos", "de cumplimiento imposible", poniendo así en un pie de igualdad una decisión de una jueza Nacional con la de otra posterior de un juzgado de Lanús (Provincial). Este último, con el conflicto ya desatado, resolvió dar por válido el proceso electoral de este año, en la que la Verde retuvo el poder, elecciones que la jueza Ferdman había suspendido.

"No podíamos hacer magia" para obedecer ambos fallos, argumentó el jefe de Gabinete. Afirmó también que, la entrada a la fuerza en la sede sindical, podría haber concluido "con sangre, con líos y con muertos", un argumento similar al que ayer empleó la Verde (Ver. pág. 4). También que había entrado en un callejón sin salida. Y por eso era preferible evitar la intervención policial.

En cambio, Aníbal sí se mostró favorable a la intervención del Ministerio de Trabajo, para convocar a nuevas elecciones. Habrá qué ver qué decide ahora la Cámara, tras el fracaso de la audiencia de conciliación. Ayer, la jueza Ferdman, la primera que intentó en vano desalojar el gremio, replicó: "No sé quien es Fernández. No tiene por qué opinar sobre un mandato de la Justicia".

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