Aníbal Fernández admitió la caída de la inversión y culpó a Clarín

Aníbal Fernández admitió la caída de la inversión y culpó a Clarín
Dijo que la baja fue de 10%. Además, salió al cruce del titular de la Corte.
Aníbal Fernández llegó con una carpetita bajo el brazo, saludó a sus compañeros duhaldistas de toda la vida como Rodolfo Rolo Frigeri, ex presidente del Banco Provincia, y en tono de broma suspiró: lo que hay que hacer por 30.000 dólares. El Jefe de Gabinete había sido convocado por Dante Sica, alma de la consultora abeceb.com, para una charla íntima con empresarios. Ayer en el Hilton había ejecutivos de todas las automotrices, de muchas autopartistas, de las principales firmas de la construcción y varios funcionarios del Provincia. En eso, Fernández se apoyó en un atril y disparó un número tras otro. Entre ellos, que por causa de la crisis, la economía argentina se contrajo 0,8% en el segundo trimestre de este año y que la inversión se desplomó 10,7% en el período. En ese momento se le preguntó si no relacionaba la caída de la inversión con lo que había dicho el titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, en la conferencia de la UIA acerca de que no se respetan los derechos de propiedad.

"Ah, nuestros enemigos de la UIA", arrancó Fernández con amplia sonrisa, para seguir: "Es el colmo que en la Argentina se diga que no se respeta el derecho a la propiedad", y echó la culpa al "monopolio Clarín que desde la tapa hasta el último chiste genera un clima de desaliento a los negocios". Luego buscó más números para dejar en claro que el país había sido el mejor alumno en el vecindario. "La economía de nuestra nación hermana de Brasil se redujo 1,2% y la inversión cayó 17%, en Chile fue 4,5% y 19% respectivamente". Y comparó con lo que sucedió entre 1998 y el dramático 2002, cuando el PBI se derrumbó 19% y la inversión se desvaneció 56%. Memorioso, Fernández también recordó los 90. "El tequila en 1995 significó una caída de 5,6% del PBI y de 19% en la inversión".

Inquietos por un panel previo, en el que el ex embajador brasileño en Washington, Rubens Barbosa, contó que Brasil había perdido la paciencia y que el peso relativo de Argentina en esa sociedad era cada vez menor, varios quisieron saber sobre las trabas en esa relación. "No somos un paraíso", soltó.

--¿Habrá un banco como el del BNDS de Brasil que apoya a empresas?, averiguó un autopartista.

--Ese es uno de los caminos. El otro, en el que estamos empeñados, es la solución a los bonistas y el Club de París. Es la manera de bajar la tasas de los préstamos. Para nosotros es central que la Argentina vuelva al concierto internacional.

Al Jefe de Gabinete se lo vio muy cómodo y recurriendo a citas cuando lo llevaron al campo de la política. Hubo una seguidilla de preguntas:

--¿Cómo imagina la gobernabilidad con un congreso opositor?

--Es una situación propia de la democracia. Recuerden el teorema de Raúl Baglini ( ex legislador radical) que indica que cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos.

--¿Van a vetar las leyes que no satisfagan al Ejecutivo?

--Me las voy a arreglar como pueda, pero voy a formar consenso, señaló en lo que sonó a reproche al jefe de la bancada oficialista, Agustín Rossi. Y añadió: "Las leyes que sanciona el Congreso van al Ejecutivo que las examinará. Pero por qué tenemos que creer que se van a vetar, que la oposición va a hacer tan mal las cosas.

--¿Qué va a pasar con Uruguay?

--Cuando los conflictos son tan complicados se tornan fáciles de arreglar. En la provincia de Buenos Aires hay 4,5 millones de hectáreas para forestación y vamos a necesitar pasteras. Aquí el problema es que se violó el tratado del río Uruguay. El presidente Tabaré Vazquez puede sentirse hoy como un pato rengo, ya que José Mujica asume el 1 de marzo de 2010. Si hay vocación política se va a acordar.

Ya habían pasado 40 minutos y al Jefe de Gabinete parecía apurado. Alguien comentó a las 13,40 que la 9 de Julio estaba completamente cortada y que le iba ser difícil volver a la oficina. No se sabe si Aníbal Fernández lo escuchó, pero recurrió a Shakespeare: " No hay nada más negro que los cinco minutos anteriores al amanecer", dijo, y se fue.

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