Aníbal F, el contorsionista

Por: Ricardo Roa

No soy mamá Cora", proclamó ayer en Diputados Aníbal Fernández a propósito de lo que informan los diarios (ver Aníbal Fernández: "Los hechos en las calles no tienen nada de casual"). ¿Qué quiso decir? ¿Que el personaje de Gasalla, que vive en las tinieblas de la senilidad, se cree todo lo que le dicen y que los lectores son como ella? Si piensa así no sólo insulta la inteligencia de la gente: también omite que la anciana acostumbra a desnudar las verdades más crudas.

El jefe de Gabinete denunció además que las últimas protestas en la calle no son casuales y apuntan a desestabilizar al Gobierno. Casuales no son: hubo por motivos gremiales, en contra y a favor de los planes de ayuda social manejados por intendentes y punteros kirchneristas y hasta piquetes de camiones de basura para bloquear la salida de diarios y revistas ¿Cuáles de todas entran en la categoría de la desestabilización?

Más de Fernández: "Que se saquen de la cabeza que nos vamos a ir o que nos van a sacar". Si alguien alguna vez fantaseó con irse fue el propio Kirchner, después del voto no positivo de Cobos a la suba de las retenciones. En ese momento los golpistas no eran los activistas gremiales y sociales sino los dirigentes del campo. El fantasma de la desestabilización y del golpe vale para todo.

No le cabe a la CGT, al menos por ahora. Aunque el número dos de Moyano y uno de los jefes de la UOM haya dicho que la marcha de la próxima semana es "una advertencia a los tres poderes para que no jodan" con el modelo sindical (ver La CGT advirtió que no aceptará cambios en el modelo sindical ). Por si no queda claro, uno de los tres poderes es el propio Gobierno.

Lo que según Fernández ya funciona como un reloj es la economía. Otro contrasentido: apenas terminó su intervención, Diputados se apuró a tratar el pedido oficial para prorrogar nuevamente la emergencia económica. Esta vez, por dos años.

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