Andina paró un horno y el consumo de energía cayó más del 8 por ciento

El consumo eléctrico ha sido desde siempre una de las señales de crecimiento en una sociedad de tipo industrial. Es que esto marca un avance o un retroceso en el nivel de actividad del sector que se mida durante un período determinado. Por esto se ve con preocupación cómo se comporta el mercado eléctrico y en virtud de ello se pueden hacer algunas observaciones sobre cómo funciona la economía.
De todos modos, siempre hay acciones oficiales que apuntan a una restricción en el consumo, no con la idea de producir menos, sino con el propósito de eficientizar y racionalizar el uso de la energía eléctrica. Sin embargo, cuando los tiempos son beneficiosos en el accionar económico, siempre hay un crecimiento de los consumos de energía, que dan una señal del comportamiento que existe, la estacionalidad puede marcar algunos descensos pero en general son menores, si se toma la media del consumo general.

Si se analiza el consumo general de la Argentina, en marzo se observa que tuvo una caída del orden del 2,2% al hacer la comparación interanual con el mismo período del año anterior. El descenso se profundiza en cuanto a la medición intermensual que registra consumo del -9,5%. A priori, este comportamiento se debe a factores propios de esta época del año, tales como la estacionalidad y una menor actividad en algunas actividades fabriles que mueven en amperímetro del consumo general.

Al desglosar los consumos del país, se observa que San Juan es la provincia en la que cayó con mayor fuerza el consumo, con un -8,4%. Semejante disminución llamó la atención entendiendo que la provincia había tenido un comportamiento positivo en este sentido. Si bien se había acotado el consumo, con acciones tendientes a racionalizar uso, siempre hubo avances.

En términos generales, en el informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico de la Argentina también se ven caídas en otras provincias como Neuquén (-7,8%) y Santa Fe (-4,5). Las provincias que crecieron fueron Formosa, Santiago del Estero, Chaco, Misiones y La Rioja.

Al considerar el comportamiento de la región se observa que entre San Juan y Mendoza hubo una disminución de la demanda energética en abril, del -0,7%. Por su parte el NEA, con el 13,5%; y el NOA, con el 8,9%, registraron los mayores incrementos por regiones en el país.

Si se profundiza acerca de los acontecimientos provinciales, la reducción del consumo al hacer la comparación interanual -abril- hay una caída de la demanda del 8,4%. Sobre el particular P&E consultó al presidente de la Unión Industrial de San Juan, ingeniero Roberto Carmona, quien informó que "esta reducción se produjo por una caída en los consumos industriales". En ese sentido hay que decir que los consumos domiciliarios han estado estables y los problemas se han manifestado directamente en actores que aportan al desarrollo de la actividad económica.

El ingeniero Carmona manifestó que "en marzo, en Electrometalúrgica Andina se paralizó el horno 3 y con ello se liberaron 11 megavatios de potencia". Con anterioridad, en diciembre, se había hecho lo propio con el horno 5, ocasión en la que se dejó de consumir 12 megavatios. Si se hace la sumatoria, en un cuatrimestre, la provincia como tal dejó de demandar 23 megavatios de potencia en una sola empresa.

El empresario explicó que "son tiempos complicados, el año pasado se pensaba en otro nivel de actividad y todo se cayó muy rápido". Es que los empresarios tuvieron que adoptar medidas extremas dado que el valor de la energía y el incremento de otros costos internos, como el laboral, los dejó fuera de competitividad, por lo que deben operar en la mínima escala y seguir dentro de lo que es el mercado. "Hay sectores completos que no son competitivos", manifestó, entre los que figuran los electrointensivos.

La industria sufrió grandes golpes durante la crisis de 2001, pero no estaba sujeta a los problemas internacionales que se viven en estos tiempos. A nivel internacional se produjo una caída importante en el nivel de demanda de productos y muchos commodities también han sufrido muchos inconvenientes en materia de precios. En muchos casos cayeron por encima del 40%. Esto puso a muchas empresas fuera de los esquemas de competitividad y, por consiguiente, no pueden operar.

La realidad demuestra que el nivel de actividad de una de las principales industrias de la provincia hoy se encuentra prácticamente paralizada, dado que en la actualidad están funcionando con un solo horno, que tiene un consumo de 14 megavatios.

Sin medidas anticrisis

La realidad de las empresas a lo largo del país es distinta y tal cual lo expresara el subsecretario de Industria Nacional, Osvaldo Alonso, "se tiene que evaluar con cuidado el comportamiento en cada una de las actividades". Así es que se marca de manera fuerte las asimetrías, y el incremento de los costos internos genera graves problemas. A esto se suma el hecho que el país, de acuerdo a lo que manifiestan los propios industriales, no tomó medidas anticrisis tal cual lo hizo Chile y Brasil.

En Argentina lo único que se impulsó es el consumo interno y se no obtuvieron los resultados esperados, pues los planes de la línea blanca o los de los automotores no han conseguido siquiera el mínimo esperado.

Por otro lado, en este esquema complicado, las empresas exportadoras se quejan de que existe un generalizado retraso en el pago de compensaciones y retenciones de las exportaciones y asimismo no se están abonando los créditos fiscales que tienen acumulados las empresas.

En ese esquema, quienes ven el presente cercano observan con cuidado lo que se viene, más si se encuentran en medio de la especulativa elección legislativa de junio. La realidad es que los sectores económicos piden acciones directas que apunten a mantener fuerte el nivel de balanza comercial exterior y dejar de lado ideas que pueden sonar elegantes a los oídos en tiempos electorales como el decir que una computadora portátil es un bien suntuario.

Comentá la nota