No se andan con chiquitas.

La CGT francesa defendió el secuestro de empresarios como método de protesta contra los despidos.
El secretario general de la entidad, Bernard Thibaud (foto), aseguró que los secuestros "son acciones sindicales, los comprendo y los defenderé en tanto no lleven ofensa física a estos dirigentes". Thibaud responsabilizó al gobierno porque "no tomó en cuenta seriamente el malestar social", pese a la multiplicación de las protestas. El último secuestro ocurrió hace dos días, cuando varias decenas de obreros tomaron como rehenes durante cinco horas a tres dirigentes de Faurecia, filial de PSA Peugeot Citroën, que se encuentra en el sur de París, y despidió a 360 empleados. Semanas atrás había sido el turno de los dirigentes de Sony France y los grupos 3M, Caterpillar y Scapa. Las organizaciones patronales comenzaron a preocuparse y lanzaron un llamado al presidente Nicolas Sarkozy para que "intervenga para poner fin a los secuestros".

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