Anda por el piso

Racing no levanta: volvió a dejar puntos ante un rival directo por la permanencia, su juego es casi nulo y defendió el 1-0 en su área. Gimnasia fue, fue y le empató.
Nocaut técnico. En ese juego previo que Madelón había impuesto desde la dialéctica, el DT de Gimnasia había dicho que Racing era como un boxeador que no cambia piña por piña. Un sabio. Racing es un boxeador, sí, pero más bien tipo Rocky Balboa, que se deja golpear hasta que saca una mano celestial. Claro, en el fútbol la cuestión suele ser distinta: el que especula, y abusa de esta maniobra, a la larga termina en la lona. En un inicio de campeonato donde apenas van cuatro fechas, el volcán entró en ebullición: los tiempos se acortan, el juego no aparece y el fantasma del descenso, que maquilló la pobreza de ideas en el semestre pasado, ahora ya no pesa como atenuante. Por eso el puntito de anoche dolió como una derrota. Por eso el Cilindro nuevamente volvió a ser una ópera con silbidos atronadores como música, con hinchas agolpados insultando a Caruso y a los jugadores, con esa insípida sensación de que el equipo va para atrás.

Del optimismo de pretemporada (¿se acuerdan de eso de que "ahora vamos por las copas"?) a la triste realidad. Ojo, empatar no es triste, no jugar a nada sí. Pasó otro rival directo, porque aunque duela, ahora sí Racing deberá empezar a preocuparse otra vez de los rivales directos. Gimnasia, que llegó a Avellaneda desangrado, con tres derrotas al hilo y sin goles a favor, lo tuvo a cachetazo limpio durante todo el primer tiempo. Seguramente, acá pueda encontrarse la única gota de agua fresca en medio de tanto desierto: la noche dejó la certeza de que Caruso encontró el arquero. Lo de De Olivera fue tremendo. Enorme para sacar todo lo que le cayó. No pudo hacer nada en el empate de Romero: hubiese sido demasiado.

Es insostenible, desde todo punto de vista, la tendencia que tiene Racing de retroceder en el campo. ¿Quién tiene la culpa? ¿Los jugadores? ¿El DT? Señores, es compartido. Aunque el cabeza de grupo es el que elige y arma la estrategia... La Acadé es un equipo corto entre sus defensores y volantes. Y es un equipo extremadamente largo entre los volantes y los puntas. Entonces, todo concluye en pelotazos largos, pura lucha. Saben que arriba Lugüercio está programado para chocar y chocar, para pelear como un león. Así, es probable que Santiago Phelan, entrenador de Los Pumas, lo convoque para algún test match.

Racing no fue ni siquiera inteligente para aprovechar el 1-0 que consiguió en su peor momento, acaso en la única jugada "colectiva" que mostró. Tuvo ¡10! minutitos de furia en el arranque del segundo tiempo. Murió ahí. El doble cinco retrocedió. Los volantes desaparecieron. La pelota ardía y el partido pedía a gritos un buen pie para tenerla un poco (Grazzini, nuevamente, entró a la hora en que los boliches cierran). Gimnasia fue para adelante. Sí, también sin fútbol, pero avanzó, lo buscó. Se avivó que del otro lado estaban para atrás.

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