ANÁSIS: ¿Beneficiará Salto Andersen a Río Colorado?

Sin dudas que esa es la pregunta del millón, la que contiene varios interrogantes que seguramente el tiempo irá aclarando.
Sin embargo, bien vale la pena en este momento analizar algunos aspectos que girarán en torno al complejo, una vez puesto en marcha. Por ejemplo saber quién administrará la generación de energía y si en definitiva esta localidad se verá beneficiada por una tarifa preferencial en el consumo, y cuál será la participación del municipio.

Sabido es que las obras hidroeléctricas del complejo Salto Andersen se vienen desarrollando con normalidad y dentro de lo planificado. De no existir inconvenientes, para marzo del año entrante estará en condiciones de generar energía. Meses más tarde se concretarán las tareas secundarias que darán forma final a este proyecto.

La inversión total para la concreción de este complejo lo realizó el Departamento Provincial de Aguas y de acuerdo con el sentido común, el que paga, manda. Sin embargo la obra está asentada dentro del ejido comunal y por lo tanto le corresponde a este municipio contar con una participación.

Antes de escribir esta columna de opinión, se estuvo consultando a distintas personas idóneas y con cierto conocimiento en el tema, sobre esta situación. En realidad, si bien todos dieron su punto de vista, nadie supo dar datos precisos sobre de qué manera se hará la administración de la represa.

Señalaron algunos que la energía generada pasará directamente a la interconexión de la línea madre ubicada en Puelches, por ser el lugar más cercano a la planta.

Allegados al intendente Juan Villalba comentaron que la intención del Ejecutivo sería llegar a un acuerdo con el DPA y Edersa con la finalidad de lograr una tasa diferencial de la energía para toda esta zona, especialmente la destinada a la producción.

Dentro de ese proyecto está la alternativa de dotar de energía a las hectáreas de tierra que están en condiciones de ser explotadas mediante el riego en forma mecánica. Para ello se estima lograr una notable reducción en el costo a fin de poder utilizar el servicio en las 10 o 15 mil hectáreas.

Cuando se proyectó la obra, por el año 1950, además de disponer de suficiente agua para el riego de las tierras a producir, la idea era también la de abastecer a toda esta región con energía en cantidad y calidad, que en ese momento prácticamente no existía. Pero claro, pasaron muchos años desde aquel inicio, casi seis décadas atrás y hoy la realidad en ese terreno es totalmente distinta.

Pero lo importante es que la obra está y de esta manera se cumple el sueño de nuestros ancestros.

Hasta aquí todo apunta a la complejidad de la situación que se avecina, con varios interrogantes que deberán ser dilucidados.

Entonces habrá que aguardar hasta el momento de su concreción para saber cómo resultará. Sin embargo el tema merece iniciar un buen debate, especialmente dentro de la comunidad de Río Colorado.

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