Analizaron las vulnerabilidades de las urbanizaciones costeras

El crecimiento sostenido de las poblaciones costeras, la presión para construir nuevos desarrollos y los procesos de urbanización descontrolada amenazan el futuro de la costa bonaerense.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente y continuando el diálogo con vecinos de la zona, se desarrolló en Mar de las Pampas el taller "Un futuro deseado, un futuro posible". En el encuentro, organizado por la SOFO (Sociedad de Fomento Mar de las Pampas) y con la contribución del foro ProCostas, se compartió la charla "Urbanizaciones Sustentables: El valor de la evaluación ambiental en la Planificación y Gestión del Desarrollo Urbano" a cargo de la arquitecta Celeste Siccardi, especialista en planificación ambiental de desarrollos costeros y miembro de ProCostas.

Durante su charla, Siccardi afirmó que "las urbanizaciones costeras de la provincia presentan fuertes vulnerabilidades frente a los procesos de antropización del espacio litoral. La tendencia actual de transformación no otorga a la gestión ambiental el valor que debiera, cuyo rol está orientado a resolver, mitigar y/o prevenir los problemas de la acción humana en el territorio costero", según el informe elaborado por Procostas.

"Incorporar la variable ambiental a las evaluaciones practicadas antes de decidir las inversiones resulta de suma importancia" sostuvo la especialista durante el taller "Urbanizaciones Sustentables" que se desarrolló en Mar de las Pampas el 5 de junio.

Los proyectos de urbanización toman la evaluación ambiental como un requisito meramente administrativo. Se subestima el impacto sobre el ambiente y los costos futuros derivados de malas decisiones. La arquitecta Siccardi cree que "incorporar la variable ambiental a las evaluaciones practicadas antes de decidir las inversiones resulta de suma importancia, pues el análisis del soporte natural, su potencialidad, su tratamiento preventivo en cuanto a su tasa de renovabilidad, posible contaminación y aplicación de eventuales medidas de mitigación, aseguran que la rentabilidad del emprendimiento sea genuina, segura, y con el riesgo de impacto negativo al medioambiente acotado tanto en la etapa de construcción como de utilización".

En este contexto, más que hablar de ciudades sostenibles, resulta claro que seguramente debemos de hablar de "una estrategia de transición capaz de paliar, al menos, la creciente insostenibilidad, definiendo un protocolo de mínimos que, al establecer un marco inequívoco de prioridades, ayude a romper, e incluso a reconducir en favor de la sostenibilidad, las principales inercias mentales e institucionales que la dificultan".

Así mismo fue motivo de reflexión la necesidad de avanzar hacia una jerarquía mayor de análisis que incluya una mirada regional de los cambios, con proyección en el tiempo, que permita predecir escenarios e incluirlos en la planificación del territorio costero. La Planificación ambiental estratégica es un instrumento que avanza claramente en ese camino. Desde su concepción más amplia, consiste en aplicar los principios de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) a políticas gubernamentales, planes (sectoriales y territoriales) y programas de acción, en ejecución o propuestos. Su utilidad está dada por "la visión de amplio espectro con que permite evaluar, facilitando así que los proyectos de inversión públicos y privados se inserten dentro de esa visión global de un modo armónico con los objetivos de calidad ambiental. Y además, porque permite una participación informada de la comunidad local en el desarrollo del lugar" (Nichoison 1997).

Desde el punto de vista social, la evaluación de impacto ambiental (EIA) es un instrumento participativo para que los propios habitantes de una región intervengan en la defensa de su ambiente, en nuestro caso, de su patrimonio tangible e intangible. Esta experiencia es bien conocida por los vecinos del balneario Cariló, donde la participación pública en la planificación urbana tiene un protagonismo orgánicamente instalado, luego de nueve años de trabajo para establecer al lugar como Paisaje Protegido de Interés Provincial.

En lo que respecta a Mar de las Pampas, en esta oportunidad se ha retomado el diálogo iniciado durante el pasado año, en que se compartieron las motivaciones de la comunidad en relación a la puesta en valor del espacio costero y la identificación de temas prioritarios que requieren atención. Asimismo, la importante participación de vecinos de Mar de las Pampas, Mar Azul y Gesell nutrió el debate de nuevos enfoques, surgiendo algunas interesantes propuestas para tratar en conjunto los problemas comunes.

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