Analizan quitarle a Inarco la obra del Megaestadio

En ámbitos oficiales suena fuerte la posibilidad de que la empresa Inarco no siga con el millonario emprendimiento que inició el vernismo. Aseguran que no habría cumplido con el plan de obras acordado.
El gobierno provincial estaría pensando en rescindirle a Inarco S.A. el contrato del megaestadio porque la constructora no habría cumplido con el plan de obras convenido. Ese sería el plan B que trascendió en febrero, cuando este diario informó que el Ministerio de Obras y Servicios Públicos había contratado una auditoría técnica ante la eventualidad que el millonario proyecto quedara paralizado.

Ayer fue imposible contactar a las partes para confirmar o desmentir la fortísima versión que se ha instalado en las últimas semanas en la Casa de Gobierno y en ámbitos oficiales. No se pudo dar con el dueño de la empresa, Héctor Miguel Mohedano, porque nadie atendió el teléfono en General Pico, y tampoco con el ministro del área, Paulo Benvenuto.

En la oficina de éste último quiso saberse cuál sería el tema de consulta, y al explicarle que se trataba del megaestadio, luego de varios llamados, una persona de estrecha confianza señaló que Benvenuto "no tiene nada que decir". Esa conducta del funcionario llamó la atención porque apenas 24 horas antes, el gobernador Oscar Jorge pidiera a la prensa que ante temas de trascendencia recurriera a las fuentes oficiales.

La imagen que transmitía ayer la obra, poco después del mediodía, era desoladora. Nadie, casi nadie en el lugar. Sólo las paredes del megaestadio -que fueron levantadas hace tiempo- y la luz del solar penetrando en su interior por el hueco del techo que fue desarmado hace... 16 meses.

La auditoría externa que contrató el gobierno hace cinco meses fue para que entregara un informe técnico sobre qué hizo Inarco, cómo lo hizo y qué falta hacer para terminar el emprendimiento. En su momento, fuentes gubernamentales admitieron que esa medida era un salvaguarda para eventualmente utilizarlo en una segunda licitación o un concurso de precios.

Esta posibilidad no parece imposible, siempre según los trascendidos instalados en ámbitos oficiales. Pero todavía no habría una decisión definitiva porque tomarla implicaría un costo político, atento a que el megaestadio fue una obra insignia del vernismo, un verdadero "gigante dormido II". Por lo demás, en cuanto a incumplimientos de la constructora, en el gobierno aseguran que tienen sobrados fundamentos para rescindirle el contrato.

Inarco se adjudicó la licitación en 2006 con un presupuesto de casi 30.000.000 de pesos. ¿El precio final? Una gran incógnita.

El megaestadio debió inaugurarse en noviembre de 2007, en coincidencia con los Juegos de la Araucanía, pero a partir de esa postergación no hubo jamás una fecha cierta. Todo a raíz de un error de cálculo en la construcción del gigantesco techo. Mohedano supo expresar que esa situación estaba "técnicamente resuelta" y mostró que parte del nuevo techo lo estaba construyendo en General Pico. Incluso, la última vez que habló públicamente, agregó: "Cumpliremos con nuestras obligaciones".

Cada vez que surgieron rumores de ruptura entre las partes, ambas los negaron, pero ahora en el gobierno evaluarían que la situación se torna insoportable. Incluso una fuente confiable recordó que en Obras Públicas habían afirmado que marzo sería clave y que en ese mes se tendrían "un plan de obras claro y sustentable". El mismo plan de obras que, de acuerdo a los voceros oficiales, Inarco habría incumplido.

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