Analistas cambian previsiones y muchos ya ven recesión en 2009

El cambio en las reglas de juego que reflejó la reforma del sistema previsional generó una caída en las expectativas de las empresas que se montó sobre los efectos devastadores en el sector automotor de la crisis internacional.

Por Carmen Lopez Imizcos

El crecimiento se morigerará este año y el arrastre podría no compensar una caída del PBI. De cumplirse este escenario, las consecuencias podrían ser un mayor ajuste de personal en las empresas y disminución de ingresos, al tiempo que asoma una combinación con inflación. Creen que sólo podría moderar este envión un ambicioso plan de inversión pública.

Después de cinco años de alto crecimiento y del enfriamiento de los últimos meses, los consultores privados comenzaron a revisar la semana pasada todos sus pronósticos. Una gran parte espera que en 2009 se produzca una fuerte desaceleración, que incluso podría desembocar en una suave recesión. Al desfavorable contexto internacional se sumó en el escenario local la creciente incertidumbre generada por el proyecto de estatización de las AFJP.

Aunque el último Estimador Mensual de Actividad (EMAE) del INDEC, publicado en octubre, afirma que el crecimiento de la economía fue de 6,4% en agosto, contra el mismo mes de 2007, las consultoras anticipan un escenario muy diferente.

Ya el ex ministro de Economía Martín Lousteau, en declaraciones a la prensa hace diez días, consideró que a raíz de la crisis económica mundial en la Argentina también “se va a sentir la recesión” y habrá “mayor desempleo que hasta ahora”, especialmente por medidas que pueden tomar empresas multinacionales. Pero Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando J. Ferreres & Asociados, también le dijo a PERFIL que prevé que este año cierre con un crecimiento de 6 % y, para 2009, espera que se ubique “en 2 % o menos que cero”.

A la vez, Ecolatina informó la semana pasada que “el riesgo de estanflación (estancamiento con inflación) ya no es despreciable”. Si bien la reforma previsional dará caja para 2009 al Gobierno, la consultora prevé que “la política fiscal va a tener que ser muy expansiva (inyección al consumo) pues la medida profundizó en octubre el freno de la actividad”.

Muchas industrias ya están experimentando caídas en sus niveles de producción. Las textiles, un 8,1% interanual en septiembre; caucho y plástico, 10,2%; y la metalmecánica experimentó un retroceso de 2,5% en un año.

Otros sectores siguieron creciendo en términos interanuales, pero aumentaron sus inventarios ante la merma en el consumo y, en consecuencia, ya prevén menores niveles de producción futura. Es el caso del sector automotor y los químicos.

Los arrastres. En tanto, Miguel Bein, del Estudio Bein & Asociados, en diálogo con PERFIL, pronosticó un crecimiento este año de 6,5-7 por ciento. “Nuestra proyección de base es 6,8%”, precisó. Para 2009, el consultor esperaba hace tres semanas un crecimiento de 4,3%. Pero ahora estima un avance del 3 %, “suponiendo que la crisis financiera internacional ya tocó fondo y que ahora restan los efectos en la economía real, y que en los EE.UU. la caída del PBI sea de 1,5 por ciento”.

Si el panorama internacional se complicara, Bein prevé que el crecimiento local en 2009 se reducirá al 2%, impulsado por el sector de servicios y la inversión pública en infraestructura, con la transferencia de los fondos de las AFJP.

Respecto de si es prematuro hablar de recesión para el año próximo, Bein fue claro: “Crecer al 2%-3%, para la Argentina, desde el punto de vista de las expectativas, es muy poco y es asimilable a una recesión suave”.

Por su parte, Nicolás Bridger, analista de Prefinex, espera un 6,5% para este año y 3,4% en 2009, que, sin el arrastre estadístico, será “menor al 2,5%”.

Los consultados coincidieron en que aproximadamente 1,5/1,7 punto porcentual de crecimiento en 2009 será “arrastre estadístico”, un concepto técnico que aproxima el crecimiento (promedio) del año siguiente en caso de que el crecimiento desestacionalizado fuera nulo a lo largo de ese año. Con una inflación de dos dígitos y la pobreza en ascenso, se tratará de un escenario que los especialistas más optimistas definen como “complicado”.

“La fuerte caída del ritmo de crecimiento significará alta conflictividad social y hará que cruja la cadena de pagos”, agregó un influyente economista off the record. En la primera mitad de 2008, se observó que el empleo ya crecía por debajo del 1% cuando la economía aún lo hacía al ocho por ciento.

Caídas. Según Bein, la brusca caída del crecimiento el año próximo se deberá a una retracción del sector de bienes durables en general (y automotores en particular, que retrocederían un 10%/12% respecto de este año), a un bajón en la agricultura (se espera que la cosecha 2008/2009 sea de 5 millones de toneladas menos) y al estancamiento de la construcción privada.

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Definición, causas y consecuencias

- Una recesión es una fase de contracción del ciclo de negocios o un período de actividad económica reducida.

- El National Bureau of Economic Research (NBER), la organización sin fines de lucro dedicada a la investigación económica que sentencia la llegada de una recesión en los EE.UU., define la recesión como “una caída significativa de la actividad económica que se esparce a lo largo de la economía, durando más que unos pocos meses, normalmente visible en el crecimiento del PBI real, el ingreso real, el empleo, la producción industrial y las ventas minoristas y mayoristas”.

- Una recesión sostenida puede convertirse en una depresión.

Fundada en 1920, el NBER es muy precavido antes de pronunciarse, y aún no lo hizo sobre la situación actual.

- Algunos diccionarios técnicos agregan: las recesiones suelen ser indicadas por dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo (o contracción) del PBI. Muchas recesiones en términos de NBER no cumplieron esta exigencia.

- En su glosario financiero, Bloomberg la define como una caída temporaria en la actividad económica, generalmente indicada por los dos trimestres. La depresión es un período durante el cual la oferta agregada excedente supera a la demanda agregada, con caída de precios, desempleo y contracción económica.

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