Análisis político: Los que jugaron para el intendente

Antes de una elección muchas cosas suelen decirse. No sólo los candidatos, en su entusiasmo, se largan a prometer, sino que incluso tantas otras veces desde el periodismo, también se comete la imprudencia de anticipar escenarios que nunca se concretan.
Esto no necesariamente implica una intencionalidad determinada; sucede que a veces con la mejor voluntad se ven las cosas de una manera distinta a la que es real. Por ello es interesante repasar lo que se ha publicado en este diario, en un pequeño análisis que se publicara el 6 de junio, es decir 22 días antes de las elecciones. Ese artículo, que motivara muchas adhesiones y algunas oposiciones, se titulaba "Los que juegan para el intendente Casi".

Allí se enumeraban los puntos a favor del jefe comunal, quien si bien no era candidato, se sabía que era su gestión, en buena medida, la que iba a ser evaluada en esta elección de concejales. También se analizaba el comportamiento de las fuerzas opositoras.

En cualquier archivo se podrá releer con detenimiento lo que allí se decía. Y su precisión resulta ahora llamativa, a la luz de lo acontecido.

Por ello es una enorme satisfacción volver a leer aquel comentario, que se viera plenamente corroborado con lo ocurrido en las elecciones.

Ese análisis político, ratificado luego totalmente en las urnas, pudo incluso resultar fallido, en todo o en parte; como ocurre con cualquier opinión que se emite como descripción antes de un hecho determinado.

Sin embargo, el concejal Javier Fidalgo se permitió pronunciar un encendido discurso en el recinto del Concejo Deliberante donde descargó todas sus baterías contra ese artículo, contra este diario y contra sus responsables.

El discurso de Fidalgo no sólo fue aniquilado por el resultado electoral, que ratificó palabra por palabra y párrafo por párrafo, lo publicado el 6 de junio; sino que, pero aún, el gigante desatino quedó probado cuando con pocos minutos de diferencia, el mismo concejal Fidalgo que había atacado con todo entusiasmo a La Voz de Colón, pronunciaba una alocución, igualmente encendida, con respecto a otro tema pero esta vez enalteciendo la libertad de prensa, el valor del periodismo y la importancia de los medios.

Sí. El mismo concejal, dos discursos brutamente contrapuestos en una misma sesión. Queda claro que Javier Fidalgo interpreta que la libertad de expresión debe ser garantizada de manera irrestricta, pero sólo para los medios que él personalmente considera; ya que él mismo se permite autoritariamente cargar con todas sus fuerzas -que no han sido muchas- contra otro medio, éste, que también se encarga de ejercer su derecho a opinar; aunque pudiera no gustarle a alguien. La libertad de expresión se extiende para todas las voces todas. Y los funcionarios deberían ocuparse, en lo que de ellos dependa, hacerla valer absolutamente para todos, aunque personalmente no les guste alguno. Es muy fácil reclamar libertad para algunos y paredón para los medios que no dicen lo que se quiere escuchar.

Semejante contradicción tan elemental ocurrió -aunque cueste creerlo- en la misma sesión y con pocos minutos de diferencia. Un verdadero récord de Fidalgo, que ya nos tenía habituados a sus comportamientos errantes y a los discursos "encendidos" pero muy poco consistentes. Posiblemente Fidalgo, en su entusiasmo, estuviera imaginando un resultado electoral distinto para su fuerza; que el domingo 28, tan sólo unos pocos días después de aquel comentario que tanto criticara, se ubicó en el quinto lugar en una lista de seis. Tan grosero error de evaluación ya nos pinta sus capacidades de analista político.

Por un lado, su virulento ataque contra este diario. Luego, la aberrante contradicción con dos discursos opuestos en relación a la libertad de expresión,. Y por último, para completar, una jornada memorable, el palazo político que significa para alguien que se expresa en público y luego ve que el voto popular, la voluntad de la gente, la soberanía de la democracia, ratifica cada uno de los conceptos del artículo periodístico contra el que se alzara.

Estará bueno escuchar al mismo concejal en la próxima sesión del Concejo reconocer los desacertados exabruptos de su inconsistente discurso. No esperamos que pida disculpas, alcanzará con que diga que lo que se publicó el 6 de junio en La Voz de Colón fue corroborado totalmente a la hora del escrutinio. Y aunque no tenga la gentileza de decirlo, no importa; que recapacite. Ya la gente por sí sola se encarga de sacar sus conclusiones.

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