Análisis - Del libreto a los reproches

Por Eduardo Bocco

La tensión gobernó las dos horas de discusión en la que la amabilidad estuvo ausente. Cada uno de los candidatos tomó este debate como un cierre anticipado de campaña. La situación de la Municipalidad provocó fuertes cruces pero no fue el eje de la confrontación. Por Eduardo Bocco.

Cuando Eduardo Accastello, Eduardo Mondino, Luis Juez y Ramón Mestre ingresaron al estudio, había una especulación mayor: qué impacto tendría la crisis de la Municipalidad de Córdoba en la confrontación de los cuatro principales candidatos a senadores nacionales. Después de dos horas tensas, de discusión dura y de cruces respetuosos pero sin concesiones, la situación del municipio capitalino estuvo presente pero no hegemonizó la pulseada, aunque generó las confrontaciones más duras.

Juez había advertido al comenzar el programa: "Esto en un rato se convertirá en tiro al blanco".

No fue así. De la Municipalidad se habló, pero no fue el centro de atracción de la reunión, aunque cuando fue tema de debate, aparecieron los mayores chispazos.

Los candidatos habitualmente ciñen sus discursos a pautas muy ajustadas dictadas por las famosísimas y enigmáticas "mesas chicas" que habitualmente rodean y almibaran a los candidatos. Anoche no fue la excepción. Los cuatro fueron con un libreto preciso y lo interpretaron conforme la capacidad histriónica de cada uno.

Interpretar un libreto es una opción que no está bien ni mal; se describe esa situación porque en esta confrontación de cuatro pasó exactamente eso.

En el rubro preguntas entre candidatos, Juez trató de apelar a la imaginación y no preguntó -pese a que eso es lo que habían acordado sus representantes-, con lo cual generó desconcierto en el estudio.

Sin embargo, el sentido común indica que la estrategia no tiene nada para que se celebre. No es un chiste ni una humorada no querer dialogar con los que militan en otros partidos políticos y son tan candidatos como él.

Tampoco contestó el ex intendente de Córdoba cuando Mondino le preguntó las razones que tuvo para gastar lo que gastó en salarios de los empleados municipales. Contestó sin contestar y recién cuando llegó el turno de los alegatos dio su versión sobre la situación de la Municipalidad, la composición de su planta de empleados y criticó a las administraciones radicales del fallecido Ramón Mestre y de Rubén Martí.

Además, el candidato del Frente Cívico aplicó un mandoble que destartaló a Mestre cuando, al hablar de la "irracionalidad" de la coparticipación, dijo que ello surgió de la Convención Constituyente de 1994, que fue fruto del Pacto de Olivos, celebrado entre Menem y Alfonsín. "Creo que el padre de Ramoncito (el fallecido ex gobernador Mestre) era vicepresidente de la Convención", dijo,con lo cual intentó dejar mal parado al concejal del radicalismo.

Mestre lo había desacomodado a Juez cuando le enrostró una nota periodística de agosto de 2006, en la cual se decía que el ex intendente de Capital apoyaba los superpoderes que ahora combate de manera férrea.

A pesar de la tensión que generó el debate, los cruces más violentos del encuentro se dieron fuera de cámara. Mondino y Juez protagonizaron dos fuertes discusiones al finalizar sendos bloques. Y al final, el ex intendente de Córdoba se enfrascó en una nueva charla poco amigable con Mestre.

La tensión seguía reinando dentro y fuera del estudio. Los cuatro candidatos habían dado sus puntos de vista, difundido sus propuestas y dicho lo que tenían que decir.

La aparición conjunta y masiva a través de la televisión fue como un cierre de campaña anticipado.

El histrionismo y la capacidad innata de comunicar que tiene Juez sacaron una luz de ventaja sobre los medidos embates de Mestre, el principal fogonero a la hora de resaltar los errores de gestión que cometió el jefe del Frente Cívico cuando fue intendente de la ciudad de Córdoba.Detrás quedaron Mondino y Accastello luego de esas dos horas de atmósfera pesada, en las que no hubo lugar para la cortesía.

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