ANÁLISIS: Irse por la tangente

Al declararse incompetente para analizar el presunto enriquecimiento ilícito del legislador Daniel Sartor, el juez Penal Carlos Reussi eligió la más complicada manera de quitar de su escritorio el expediente de corrupción que involucra a uno de los más estrechos colaboradores de las cuatro últimas gestiones de gobierno en la provincia de Río Negro.
¿Cómo explicar que derive a una extraña jurisdicción -sin conocimiento ni interés en el tema- una causa relacionada con el ejercicio político de un rionegrino como parte del gobierno de Río Negro?

Sartor fue, para el Estado nacional, una anécdota menor. Un suspiro.

En cambio, desde su llegada a la política -de la mano del ex gobernador Pablo Verani- Sartor percibió haberes del Estado en Río Negro.

Incluso su designación en un cargo nacional fue parte de un acuerdo político del gobierno provincial con la administración De la Rúa.

Habrá que esperar para ver si la Cámara del Crimen coincide con el afán de Reussi de no ejercer su magistratura en este caso.

Pero, para muchos, estará claro que no se siente cómodo sentando en la balanza a gente del poder.

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