Amplían la ley seca para los que conducen

Impulsan el arresto de los alcoholizados
En los últimos dos meses, varias provincias establecieron mayores controles de alcoholemia en las calles. Como el foco en el verano siempre se pone en las ciudades turísticas, llamó la atención la dureza de las sanciones en Mar del Plata, donde el infractor puede ser penado hasta con el retiro por seis meses de la licencia para conducir. Pero si bien el caso de esa ciudad balnearia es el más conocido, no se trata de un hecho aislado de control, sino que forma parte de un plan nacional de tolerancia cero con los conductores alcoholizados.

Por ahora, sólo en Santa Fe, Salta, Tucumán, Bariloche y algunos municipios bonaerenses se les quita el permiso de conducir a quienes no superan el test de alcoholemia. Pero la situación cambiará a mediados de año, cuando esté implementado el registro único de conductores y el sistema de scoring en todo el país, porque las autoridades de la Agencia Nacional de Seguridad Vial recomendarán aplicar todo el rigor permitido por la ley 26.323, promulgada a fines de 2008, que determina incluso el arresto de quien maneja bajo los efectos del alcohol o las drogas.

"Se acordó con las provincias, como primeros ejes de trabajo, la retención del vehículo, multas de 300 a 2000 unidades fijas y la retención de la licencia, no como una suspensión aplicada por la autoridad de control de tránsito, sino como una disuasión hasta que un juez determine la pena", explicó a LA NACION el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Felipe Rodríguez Languens.

La firmeza de las penas en Mar del Plata es vista por las autoridades nacionales como un ejemplo por seguir. Buscarán, entonces, la aplicación de sanciones más severas en todos los distritos para disminuir los riesgos del alcohol al manejar.

"El alcohol es una de las principales causas de muerte en accidentes, junto con el exceso de velocidad, la falta de uso de casco o de cinturón de seguridad y las distracciones visuales", comentó Rodríguez Languens, para explicar por qué se fortalecerán los controles de alcoholemia.

En la ciudad de Buenos Aires la implementación del sistema de scoring instaló el control de alcoholemia en las principales avenidas porteñas. La escena de repite en las demás provincias.

La estrategia fue diseñada antes de abrirse la temporada de verano durante el encuentro del Consejo Federal de Seguridad Vial. Fue en ese momento cuando 22 provincias (faltó San Luis) y la Capital decidieron incrementar al máximo los controles de alcohol a conductores.

Cada provincia es autónoma para dictar sus normas de tránsito. Por eso un test positivo de alcoholemia puede costar una sanción económica de 300 pesos en Santiago del Estero, 850 pesos en Mendoza o 1500 pesos en Mar del Plata; en algunos lugares esa infracción puede provocar la pérdida temporal de la licencia de conducir; en otros, no. Pese a esas divergencias, las provincias se pusieron de acuerdo en algunos puntos normativos.

Las unidades fijas (UF) están establecidas en el sistema de multas de la ley de tránsito y se determinó que cada UF equivale al precio de venta al público de un litro de nafta especial. En promedio, en estos días se pagan 3,20 pesos por litro. Un juez determinará el monto de la multa.

Golpe de efecto

El verano, y su natural movimiento de migración interna hacia destinos turísticos, es usado a modo de golpe de efecto para dejar en claro que se endurecerán los controles en las calles. Las autoridades relacionadas con el tránsito confían en armar este año un sistema de scoring nacional.

El Ministerio de Salud bonaerense informó que durante enero se realizaron 2600 controles de alcoholemia en las rutas y se encontró que sólo el 3 por ciento de los conductores había superado el límite permitido. También visualizaron las autoridades provinciales una importante diferencia: hay más casos de consumo de alcohol al manejar dentro de las ciudades balnearias que en las rutas.

Para el ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin, lo números marcan los beneficios de la campaña vial. "Se ve el resultado de la tarea de prevención que Buenos Aires realizó durante el año para establecer conciencia sobre los peligros del consumo de alcohol", dijo Zin.

De todas maneras, en la Subsecretaría de Adicciones de Buenos Aires se determinó que conductores alcoholizados estuvieron presentes en, al menos, 28 accidentes de tránsito en la zona balnearia.

Más allá de lo ocurrido durante enero en las rutas bonaerenses, el primer paso para coordinar el trabajo en las provincias fue la reglamentación, el 20 de octubre último, de la ley nacional de seguridad vial, N° 26.363. En esa norma se establece un sistema de puntos para penar a los infractores de tránsito y, además, incluye la posibilidad de detener a conductores ebrios. Para que se implemente en todo el país deberá ser aceptada por las legislaturas provinciales.

Adhirieron a la ley doce provincias: Buenos Aires, Chaco, Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Río Negro, San Juan, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán. El tema llegó a las legislaturas de otras nueve: Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Misiones, Neuquén, Tierra del Fuego y Salta, mientras que elaboran el proyecto de adhesión la ciudad de Buenos Aires y Santa Fe.

Las controversias que se dieron en Mar del Plata, en boca de los turistas asombrados por la dureza de las penas, tuvieron que ver con esas diferentes formas de sancionar una misma infracción en distintos distritos, incluso dentro de una misma provincia. Es que en Buenos Aires los municipios tienen autoridad para fijar su escala de multas.

Las penas son por ahora distintas, pero está estandarizado el nivel de alcohol prohibido para conducir. Todas las provincias firmaron en septiembre de 2007 un acuerdo en la Casa Rosada que estipuló la medida tope de 500 miligramos para quienes manejan vehículos particulares y 200 miligramos para motociclistas. Este año serán acordadas las sanciones más duras.

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