Se amplían las intervenciones en el espacio público basadas en la experiencia de Güemes

Se amplían las intervenciones en el espacio público basadas en la experiencia de Güemes

Si bien la intervención urbanística de la calle Güemes es la más notoria, el municipio intenta mejorar el espacio público en otros lugares utilizando la misma metodología de trabajo. En cada caso se busca lograr una regeneración urbana que resuelva conflictos, poniendo eje en las necesidades del peatón.

En la calle 12 de Octubre esperan la llegada de intervenciones que mejoren los desplazamientos peatonales y potencien su atractivo comercial. Por estos días probarán un nuevo sistema de alumbrado.

Los principios aplicados por el municipio para tratar de mejorar la calidad del espacio público y la movilidad urbana en la zona de Güemes, ya están siendo incorporados en el diseño de nuevos proyectos para intervenir en muchos otros puntos de la ciudad. El proceso implementado en este caso consistió en identificar conflictos, observar en detalle el comportamiento de la gente y diseñar soluciones a medida, para lograr que el entorno adquiriera un mayor atractivo y resultara más cómodo y seguro, en especial, para los desplazamientos peatonales.

Con el uso de esta metodología también se buscó poner en marcha una secuencia de cambios que condujeran a una regeneración urbana que tuviera un impacto favorable en la actividad comercial de la zona. Por eso, y a pesar de la controversia que aún hoy acompaña a este proceso, la prueba piloto desarrollada en la calle Güemes despertó gran interés en otras arterias marplatenses, donde muchos esperan que les llegue el momento de ser protagonistas de este tipo de cambios. Dentro de los planes de la Municipalidad figura repetir el trabajo en las calles 12 de Octubre, Alem, Alberti o San Juan. También se lo hará en sectores del microcentro y en algunos espacios públicos algo degradados, como la Diagonal Alberdi o en otros excesivamente conflictivos, como el punto en el cual confluyen las calles Catamarca, Moreno y la Diagonal Pueyrredon.

El caso de Batán

Como un modo de demostrar que los fundamentos de programa "Calles para la Gente" no quedarán circunscriptos a la calle Güemes, meses atrás el municipio encaró el desafío regenerar el área central de la localidad Batán. Después de que un equipo de profesionales se entrevistara con vecinos, analizara su comportamiento, midiera el flujo de tránsito e identificara una amplia variedad de problemas, se elaboró un plan de obras que está en pleno proceso de ejecución. Como en Güemes, los trabajos avanzan de a poco ya que ciertas ideas son puestas a prueba para medir sus resultados, y en el caso de que sea necesario, corregirlas. Según le explicó a LA CAPITAL el presidente del Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado, Santiago Bonifatti, la decisión de trabajar en Batán permitió concretar una serie de mejoras que la gente reclamaba desde hacía muchísimo tiempo. Por ejemplo, fueron repavimentadas las colectoras de la Ruta 88, se renovó el alumbrado público y se construyeron veredas y cruces. Como parte del proyecto de generar un corredor verde en esa zona, en marzo fue inaugurado un skatepark y se comenzó a trabajar en la instalación de juegos infantiles y en el rediseño de las plazas.

Conceptos de Gehl

El equipo de profesionales que planificó todas estas intervenciones fue el mismo que aún hoy está trabajando en Güemes, el cual se conformó tras el ingreso de Mar del Plata a la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo.

La relación del municipio con el BID, permitió que la ciudad se vinculara con el equipo del arquitecto danés Jean Gehl, cuyos conceptos y metodología de trabajo están transformando de un modo acelerado el aspecto y el funcionamiento del espacio público en muchas partes del mundo, para tratar de revertir la degradación asociada a la sobreabundancia de automóviles. En Argentina, Mar del Plata es una de las ciudades que lidera esta tendencia, junto a Rosario o Buenos Aires, donde ya existen 25 intervenciones orientadas a darles prioridad a los peatones. En Capital Federal, por ejemplo, el 70% del microcentro ya fue rediseñado en base a estos criterios, con obras que incluyeron la ampliación de ochavas, el ensanchamiento de veredas y la creación de pequeñas islas ornamentadas con plantas y mobiliario para sentarse. La aparición de estos nuevos elementos dentro del paisaje marplatense ocurrió hace 8 meses en las intersecciones de Güemes con Alvarado y Castelli.

Las lecciones de Güemes

Tal como sucedió en otras partes del mundo cuando estas ideas fueron puestas a prueba por primera vez, la intervención tuvo un efecto revulsivo. Estuvieron los que desde un comienzo aceptaron la propuesta y los que la rechazaron de plano. Según Bonifatti, el municipio atravesó el intenso proceso de discusión "con la tranquilidad de saber que se estaba haciendo una prueba de alto impacto y bajo costo" para, justamente, medir su repercusión antes de realizar obras costosas y definitivas. El municipio agregó entonces una instancia participativa para tomar nota de todas las inquietudes, realizar correcciones y mejoras antes de avanzar. Fue así como semanas atrás, luego de reelaborar el proyecto en base a las inquietudes de la gente, los vecinos y comerciantes participaron de una votación en la cual casi el 90% de los que asistieron aprobó que, con las modificaciones acordadas, la intervención se extendiera a toda la arteria, desde Rawson hasta Peña.

Bonifatti destacó la importancia de los aportes realizados por los vecinos y comerciantes, que fundamentalmente, promovieron cambios estéticos en el proyecto y sumaron otras ideas que se establecieron como prioritarias, como por ejemplo, instalar un sistema de alumbrado público de veredas y realizar el soterramiento del cableado aéreo.

A esta altura, la experiencia de Güemes ya le permitió al municipio acumular numerosas lecciones para trabajar, en simultáneo en otros lugares de la ciudad. "Lo que logramos fue apropiarnos de la metodología de trabajo de Gehl, ajustándola a la idiosincrasia marplatense", comentó Bonifatti. Así, por ejemplo, sin tener la exposición pública que tuvo el caso Güemes, la calle Alem recibió en los últimos meses una serie de mejoras notables que incluyeron la demarcación de los cruces peatonales en todas sus esquinas, la mejora de los reductores de velocidad para "apaciguar" el tránsito vehicular y la instalación de alumbrado de veredas.

Otros desafíos

Según Bonifatti, en otras zonas de Mar del Plata, al percibir que este tipo de intervenciones tienen resultados positivos, los comerciantes piden "a gritos" ser protagonistas de cambios similares. "En calles como 12 de Octubre, San Juan o Alberti hay muchas personas que tienen muchas expectativas", comentó. Para 12 de Octubre, la comuna y el equipo de Gehl ya elaboraron un proyecto que incluye ideas para generar una conexión peatonal más segura y atractiva con el área gastronómica del centro comercial del Puerto.

Además, se observó que en ciertos horarios la mayoría de las personas que permanece en las veredas suele hacerlo mientras espera la llegada del colectivo, en paradas que no tienen ninguna clase de comodidad. Por lo pronto, en 12 de Octubre la comuna ya comenzó a trabajar para producir algunas mejoras.

Aunque muchos no lo perciban, se trata de una de las pocas arterias de la ciudad que aún posee un sistema de alumbrado colgante, el cual tiene el defecto de proyectar luz sobre la calle, pero no sobre las veredas. Por eso, de común acuerdo con los comerciantes, ya se inició una prueba piloto para analizar el funcionamiento de un nuevo sistema de columnas. Según Bonifatti, la misma experiencia está siendo realizada en la calle Alberti, donde también existen demandas para que se agregue la iluminación de veredas. El funcionario señaló que ahora, el equipo del programa "Calles para la Gente" está en condiciones de analizar la dinámica del espacio público no sólo en áreas comerciales, sino también en cualquier lugar de la ciudad para tratar de solucionar conflictos urbanísticos de distinta naturaleza. "Al disponer de una metodología de trabajo como esta, es posible trabajar de un modo sistemático en la mejora de otros lugares. De hecho, muchos temas que eran vistos como problemas difíciles de resolver ahora se presentan como oportunidades en barrios donde los vecinos piden que también haya "Calles para la Gente'", señaló.

La simple observación de cómo se comporta la gente en cualquier lugar de la ciudad y analizar qué haría falta para que las cosas cambien para bien, llevó a que el municipio incluyera entre sus metas, la de mejorar los problemas de flujo vehicular y peatonal que se registran intersección de las calles Catamarca, Moreno y la Diagonal Pueyrredon.

Del mismo modo, se identificó la necesidad de trabajar para mejorar los cruces entre la Plaza Colón y la Rambla o para convertir en un enclave urbano atractivo a la solitaria plazoleta ubicada en Güemes y la costa.

Pero las ideas también surgen para zonas más alejadas del centro, en barrios donde se presentan situaciones que preocupan a los vecinos como cruces inseguros, congestiones de tránsito o la falta de espacios verdes y recreativos de calidad. Así, por ejemplo, el programa Calles para la Gente posó su atención en un antiguo proyecto de los barrios ubicados a la vera del arroyo La Tapera, para tratar de crear en sus márgenes un parque lineal que se constituya en un lugar atractivo para los vecinos.

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