"Una ley que ampara asesinatos"

La nieta del poeta Juan Gelman apoya activamente la campaña por la anulación de la amnistía, en un plebiscito que se vota mañana junto a los comicios presidenciales. Mantiene la esperanza de encontrar los restos de su madre.
Con sus casi 33 años, María Macarena Gelman irradia fuerza y convicción. Está involucradísima en la campaña por la anulación de la Ley de Caducidad en un plebiscito que se vota mañana junto a las presidenciales. Hasta tal punto, que llama a todos los canales de televisión para que pasen el último spot que grabó junto a otros hijos de desaparecidos, entre ellos, Victoria Julien y Mariana Zaffaroni. Y lo consigue, el aviso se transmite por todos los medios uruguayos y sonríe aliviada. Ella se reconoce tenaz desde siempre, pero hoy aplica esa virtud en el proceso de reconstrucción de su historia. Hace 10 años su madre le confesó que no era hija suya y Macarena descubrió que los militares la habían arrancado de los brazos de su madre biológica, María Claudia García Irureta Goyena, una argentina de tan sólo 19 años, y la habían dejado en un moisés en la puerta de una casa de Montevideo. Supo que su padre, Marcelo Ariel Gelman, fue asesinado en Argentina. Supo que su abuelo, el poeta Juan Gelman, recorrió un largo camino para encontrarla acompañado de la solidaridad de escritores e intelectuales del mundo, como José Saramago y Günter Grass.

–¿Te imaginabas estar participando activamente de esta campaña?

–Ahora mi interés y lucha es que la Ley de Caducidad sea anulada mediante plebiscito. En 1989 se perdió esa posibilidad porque el pueblo votó en contra. Desde ese año hasta ahora cambió totalmente el escenario. Hoy en día hay una información que antes no había, han habido hallazgos y pruebas. El tema siempre se trató de negar, de esconder y de tergiversar. La Ley de Caducidad ampara asesinatos.

–El caso de tu mamá está reabierto, excluido de la ley de amnistía.

–Sí. Con esta norma, el Poder Ejecutivo es el que decide si se investiga o no un caso. Tabaré Vázquez fue el primero que la excluyó. Esta ley da una inseguridad jurídica enorme, porque depende un poder de otro para poder avanzar. En general lo que ha pasado con este gobierno del Frente Amplio es que casi todos los casos han sido excluidos, el problema es que no tenemos la seguridad de que con otro eventual gobierno esto sea así. De ahí que se hace necesario anularla.

–¿En qué te cambiaría que gane el plebiscito?

–Me cambiaría la visión de Uruguay que tengo: del lugar donde nací, más allá de que no fuera voluntad de mi familia, uno espera respuestas. Esperamos poder llegar a la gente. Hoy nos encontramos que hay gente que no sabe que hay dos plebiscitos (N. de la R: la otra consulta es el voto de los uruguayos en el exterior).

–Los sondeos no muestran que se llegue al 50 más uno de los votos.

–Sí, pero también hay un 17 por ciento de indecisos, que es mucho. Hubo desinformación a través de los medios.

–¿No será que la sociedad teme meterse con el pasado?

–El temor parte de la desinformación. El desconocimiento hace que se perpetúe el delito. Mientras el desaparecido está desaparecido, el delito se sigue cometiendo y la persona que lo cometió sigue impune. Yo creo que hay un porcentaje de uruguayos que no quiere saber, otro que sí y otro que no sabe que se vota el referéndum. Ha sido difícil que llegue la información. Los candidatos de los partidos tradicionales, Colorado y Blanco, no apoyan la anulación de la Ley de Caducidad. El Frente Amplio sí.

–El grupo de hijos de desaparecidos tuvo una reunión anteayer con el candidato del FA, José Mujica. ¿Cómo estuvo?

–Valoramos que a tres días de los comicios, Mujica tuviera una entrevista con nosotros. Le planteamos nuestras inquietudes respecto de la búsqueda de los desaparecidos, de la Ley de Caducidad y sobre qué posición iba a tomar de ser gobierno. El diálogo quedó abierto y fue muy satisfactorio. Quedó clara la disposición de Mujica.

–A partir de este cambio en tu vida, ¿sentís que se volcaste más a la política?

–Una empieza a ver en qué medida te afecta la política. Yo diría que sí. Durante muchos años se intentó lavarle la cabeza a nuestra generación. Se decidió que para seguir, había que dejar de lado la verdad. En estos cinco años quedó evidenciado que los gobiernos anteriores no tuvieron éxito. El tema resurge porque es una herida, entonces es algo del presente. Los afectados somos muchas generaciones que tenemos muchos años de vida por delante.

–El lunes pasado, la Corte Suprema declaró inconstitucional la norma para el caso de Nibia Sabalsagaray. ¿Qué opinás?

–Genera un antecedente mediante el cual otros casos puedan ser presentados y declarados inconstitucionales.

–¿Cómo ha sido tu vida desde que te enteraste de tu verdadera identidad?

–Es como sentir una avalancha de nieve, que se va llevando todo lo que encuentra. Tuve poco tiempo para procesar y reflexionar, siempre teniendo que tomar decisiones. Las consecuencias son dañinas para el alma. Más allá de eso, y por suerte, puedo decirte que no tuve ningún tipo de presión. He intentado llevarlo lo más naturalmente posible y de no arrepentirme de nada, del acierto y del error. Es un proceso que se dio y estoy conforme. La situación fue cambiando, fue dinámica. Me fui adaptando a lo que me iba pasando. Llega un momento en que el dolor se hace insoportable, porque hay cosas que uno no puede entender. Que son cosas muy duras que llegan muy profundo. Lo que pasó es una gran injusticia.

–¿Cómo es tu relación con tus abuelos?

–Establecimos una relación de afecto. Nos estamos conociendo, la distancia lo hace difícil. Mi abuelo Juan (Gelman) está en México, mi abuela, mi tía y mi primo en Buenos Aires, y del lado materno mi abuelo y mi tío están en España. No es fácil.

–¿Viajaste para verlos?

–Sí, he viajado a México y a España y también nos encontramos en Buenos Aires.

–¿Cómo es la relación con tu mamá adoptiva?

–Ella me ha apoyado en todo, desde un lugar de respeto y de silencio.

–¿Vivís sola?

–No, con ella.

–¿Sentís algún tipo de rencor porque te lo confesó recién cuando tenías 23 años?

–No, nunca sentí rencor. El rencor y la bronca fue con el Estado.

–Pero tardó en decirte la verdad, ¿no?

–Es que ella no sabía la verdad, fue a través de mi abuelo Juan. Por lo menos mi mamá no sabía de la historia que había detrás, me la entero a través de la búsqueda de mi abuelo y su mujer, que lograron encontrarme.

–Durante tu infancia, ¿tuviste algún indicio de que eras adoptada?

–Absolutamente nada. Nunca se me ocurrió.

–¿Cómo recordás tu niñez y adolescencia?

–Fue una infancia linda, normal, lo único distinto era que mis papás eran un poco mayores. Hoy mi mamá tiene 78 años. En mi casa no se hablaba del tema de la dictadura. Sí estaba la conciencia de que era algo malo. Y de que estaba pasando algo malo. En eso quedaba. Recuerdo expresiones contrarias a los militares y no era un tema que se siguiera.

–Tu papá era policía.

–Se había retirado en el año ’75, a los 40 años. Los militares lo relevaron y lo detuvieron por diez días y lo dejaron sin destino fijo por no ser personal de confianza del régimen. Lo sancionaron por su actitud opositora. Te aclaro, no era de izquierda. Como policía no estaba de acuerdo con lo que se pretendía hacer. En el ’86 presentó un recurso para recomponer su carrera donde adujo hostigamiento. Esa es la información que tengo, que la supe por un falso expediente. No por él.

–¿Quisiste saber cómo era tu papá?

–Sí, en ese proceso tuvieron que ver los amigos de mis papás biológicos. Ellos a los 19 años pasaban más tiempo con sus amigos que con la familia. No tengo palabras para decir lo que hicieron: fueron un aporte fundamental para reconstruir a mis padres. Con algunos la relación es casi de familia, con otros menos. Seguimos en contacto.

–¿Te mostraron fotos?

–Recuerdo una foto de mi papá que me llamó la atención, porque era a color. Mi papá tenía 15 años y estaba en un campamento con amigos. La reconstrucción sigue, es un proceso.

–En ese proceso está la búsqueda de los restos de tu madre...

–Sí, sí, sí. En este momento se están realizando excavaciones, pero no hemos tenido novedades. Sigo a la expectativa. Sabemos las personas con nombre y apellido que están detrás.

–¿Hoy están detenidos?

–Sí, por otro caso pero están en prisión. Pero la información no sale a la luz porque existe un pacto de silencio. Realmente no sé que va a pasar, pero no pierdo la esperanza.

Comentá la nota