Los amores peronistas, son amores que matan.

Los amores peronistas, son amores que matan.
Apasionados como son, los peronistas catamarqueños se decidieron a darle vida a las dos estupendas versiones del mito de Ulises, la historia de Penélope y el caminante que hizo famosa Serrat, y la de la loca del muelle de San Blas, que cantaron los mexicanos Maná.
Como la fecha, las circunstancias y los propósitos coincidían, el 15 de febrero del 2008, titulamos en Catamarcactual que “En el día de San Valentín, Luis Barrionuevo le juró amor a Kirchner”; lo hicimos para informar que el día anterior, el 14 de febrero, curiosamente el día de los enamorados, el dirigente gastronómico, desde la Hostería Chicha, en El Rodeo, le juró devoción a la jefatura de Néstor Kirchner en el PJ.

En este marzo de 2009, a propósito de las elecciones del domingo ultimo, las relaciones, las circunstancias y los propósitos de Néstor Kirchner con la dirigencia peronista local, volvieron a encajar sorprendentemente con la famosa historia que homenajea un amor eterno y mitológico, el de Penélope por Ulises.

En aquella oportunidad informábamos que mientras el caminante hacía su camino (Kirchner, en el caso que nos ocupaba, entonces y ahora), Penélope (Barrionuevo) solo tejía sueños.

Es que era sorprendente el parecido con la versión del mito que cuenta que la tal Penélope, que para ganar tiempo, se la pasaba tejiendo y destejiendo después de comunicar que cuando terminara el sudario en el que trabajaba, se decidiría por uno de sus varios pretendientes que la acechaban.

Como se verá, antes y ahora, las relaciones y las circunstancias son muy parecidas, Barrionuevo ganó tiempo todo este año entero que pasó, y al final ahora tiene otros pretendientes (Duhalde, Sola, Puerta, Macri y todos esos dirigentes que trabajan en un armado llamado postkirchnerismo); anhelábamos que esta historia de encuentros y desencuentros entre Luis y Néstor, no terminara trágicamente como la historia de Penélope y el Caminante.

Finalmente se terminó, aunque no en la tragedia que terminó la versión de la loca del muelle de San Blas; la historia local terminó como termina la versión que hizo famosa Serrat, donde al final Penélope le corta el rostro al caminante, cuando le dice «Tú no eres a quien yo espero»; que es lo que Barrionuevo pareció decirle a Néstor luego de tanto tiempo soñando con el apoyo para el PJ catamarqueño que nunca llegó.

La que terminó pareciéndose a la otra versión del mito, la de la loca del muelle de San Blas, la que cantaban tan bien los mexicanos Maná, es la relación entre Lucia Corpacci y Kirchner, con un tercero en discordia, Ramón Saadi, que en la mitología griega se identifica con el nombre de Nauplio.

En esta versión del mito se cuenta que un tal Nauplio, que había acudido a Ítaca para vengar la muerte de un hijo suyo, lo que lograría ofendiendo a Ulises, al ver que no conseguía incitarla a Penélope al adulterio, le dijo que su amado Ulises había muerto en su viaje a la guerra de Troya. La pobre, desahuciada y desesperada, se arrojó al mar.

Esta escena tiene también un parecido asombroso con lo que paso aquí. Ramón Saadi, como Nauplio en la leyenda, fue al acto de cierre en Plaza “25 de Mayo”, con las ansias ocultas de vengar a los suyos por la afrenta del 6 de febrero.

Saadi ya había mentido en una estruendosa solicitada el día anterior a la llegada de Néstor, en tanto que Lucia Corpacci, en su desesperación, se arrojó al mar, no literalmente, o si (como se prefiera en realidad), o sino cómo deben interpretarse sus desgarradores pedidos a Saadi: “compañero Ramón, suba, tiene lugar, suba. Suba”.

En esa versión del histórico mito, se cuenta que a la pobre Penélope la salvaron unos patos salvajes que la mantuvieron a flote, la alimentaron y la llevaron hasta la costa. Esa debe ser una de las pocas diferencias con la historia local; aquí nadie se anima a rescatarla a Lucia del bochorno en el que se ahogó.

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