Un amor incondicional

El ingeniero agrónomo Gilberto Kraan fue distinguido por su labor a lo largo de su vida estrechamente vinculada al cereal. Docente e investigador, el experimentado técnico de la Chacra de Barrow desde muy joven y hasta hoy, trabaja metódicamente para mejorar la calidad del trigo
"Es un reconocimiento bárbaro", dice con una amplia sonrisa Gilberto Kraan, técnico de la Chacra Experimental Integrada de Barrow (CEI de Barrow), quien con un dejo de nostalgia, confiesa "justo me enteré del premio el mismo día del aniversario en que me recibí".

El ingeniero culminó se recibió el 3 de marzo de 1970. Ese mismo día, pero de hace 39 años, comenzó su larga trayectoria de trabajo intachable en búsqueda de la calidad, por la cual es reconocido como uno de los investigadores referentes en mejoramiento genético del trigo. Por ello, en la 40ª edición de la Fiesta Provincial del Trigo, recibirá la Espiga de Oro, una distinción especial que se otorga año tras año al agricultor, industrial, científico, periodista, artista, estudiante, club agrario o al obrero de campo que se haya destacado en su labor para el mejoramiento del trigo.

Este año, la elección del ganador de la Espiga de Oro estuvo a cargo del Centro Regional de Ingenieros Agrónomos, auspiciada por la Cooperativa Agraria de Tres Arroyos y será entregada hoy a este hombre, que está próximo a jubilarse, pero que tiene las mismas ganas de trabajar que el primer día.

La docencia

Nació en Tres Arroyos el 21 de agosto de 1944. Su padre fue el primer gerente de la Cooperativa Alfa, durante casi 20 años, arrendó algunos lotes y años más tarde pudo comprar 100 hectáreas, donde Gilberto tuvo su primer contacto con el trigo. "A los 14 años empecé a trabajar en un campo que arrendaba mi papá. Mi primer trabajo fue enganchar los caballos en un carro y venirme a El ABC a comprar tablones de 10 pulgadas por 1,5 de ancho, con eso me armé una rastrita y me puse a juntar la bolsas de trigo".

Años más tarde, luego de haber cursado la escuela primaria en el Colegio Holandés y la secundaria en el ex Colegio Nacional, se fue de la ciudad en búsqueda de crecer.

Estudió en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata, donde tras aprobar su última materia, comenzó con la docencia, una carrera en la que trabajó durante 8 años. "Fui docente en la cátedra de Cereales de la Facultad de Agronomía. Cuando rendí mi última materia, el profesor (el ingeniero Héctor Arriaga) me puso su primer 10 y le pregunté qué posibilidades había para ayudarlo y me 'raptó'", confiesa Kraan, quien comenzó como becario de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia.

"Se llevaba un plan que se llamaba Estudio sobre Tecnología de Trigo", comenta el ingeniero, quien asegura que en este largo camino de trabajo, se le dieron "una serie de cuestiones que se conjuraron "muy bien".

"Prácticamente estudié agronomía pensando en el trigo. Imaginate, nací en esta zona, trabajé desde chico en el campo y en las vacaciones también lo hacía en la Chacra de Barrow. Así que, justo se dio que en el Plan de Estudio sobre Tecnología en Trigo se realizaba en coordinación con Barrow y todos los ensayos se llevaban a cabo en esta región. Era ideal".

Tiempo después, obtuvo un cargo ad honorem como ayudante con dedicación simple, fue jefe de Trabajos Prácticos y luego profesor adjunto con dedicación exclusiva. Además, fue profesor "golondrina" en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Pampa y también en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Más allá de los cargos, asegura: "Lo mío en la docencia siempre estuvo orientado al trigo".

Padre múltiple

En 1977, Héctor Carbajo, en esa época director de la CEI de Barrow, lo tentó para trabajar en el INTA y volver a Tres Arroyos. Kraan no lo dudó. "Aquellos años eran bravísimos en La Plata. Un domingo a la mañana estaba en la calle con mi bebito (se casó en 1971 y tuvo dos hijos), tomando sol y a una cuadra y media asesinaron a un médico que salía de una clínica. Por eso, cuando el ingeniero Carbajo me invitó a venirme, fue un cambio grande en mi vida, tanto en lo familiar como en lo profesional", rememoró el hombre que hoy recibirá la Espiga de Oro, quien se se mostró muy agradecido con los ingenieros Arriaga y Carbajo.

Desde ese año trabaja en el mejoramiento de trigo y también en la evaluación de variedades. "Han sido años muy lindos, en los cuales también ha habido sinsabores", recuerda.

Además, asevera que el trabajo que más lo apasiona es "el mejoramiento genético. Lo más lindo es cuando uno logra sacar una variedad de trigo. Es más o menos como un hijo", explica Kraan, quien ha sido "padre" de decenas de variedades de trigo.

En cuanto a los aspectos no tan positivos de la profesión, recordó la etapa en la que fue director ad honorem de la CEI de Barrow, desde 1984 hasta 1990. "En aquellos años, había una dureza tremenda desde el punto de vista económico y climatológico. La Asociación Cooperadora, que siempre fue un puntal de la Chacra, pasó por situaciones muy difíciles. Hasta hubo que llegar a desprenderse de personal, lo cual no fue para nada agradable".

Cerca de la jubilación

Durante una de las diez charla técnicas que brinda año a año, justamente en la anterior edición de la Fiesta del Trigo, el ingeniero presentó a su colega Francisco Di Panne. Ese día dijo que él era su sucesor, ya que le quedaba poco tiempo en el INTA. "Este año cumplo 65 años, no es que yo me quiera jubilar, pero dentro de la institución se ha tomado la política, creo que correcta, de jubilar a la persona que esté en edad de hacerlo, para que el personal que viene pueda entrar en planta permanente y siga haciendo carrera", explica Kraan, quien igualmente afirma que "mientras pueda trabajar, lo seguiré haciendo, ya que me gusta trabajar".

Consultado sobre los consejos que le daría a los futuros estudiantes, aseveró que "el esfuerzo por estudiar todo el mundo tiene que hacerlo y que la actualización debe ser permanente".

Además, sostuvo que "en cualquier lugar donde uno trabaje, se debe compartir los conocimientos. Eso te da lugar a que los demás sean abiertos con vos y también a conocer". Otro de los valores que rescató, es "ser honesto consigo mismo y también con los demás".

Para finalizar, aseguró que lo más importante es que cada uno haga lo que le guste. "Cuando a uno le gusta su trabajo, mira el reloj rezongando porque se pasan las horas y no puede terminar. Mientras que si no le gusta el trabajo, mira el reloj para ver cuándo se puede ir. Es una diferencia muy grande".

Cambios en el trigo

En su extensa trayectoria, el ingeniero agrónomo Gilberto Kraan asegura haber visto muchísimos cambios en cuanto al mejoramiento del trigo. "Cuando yo empecé, se utilizaba el germoplasma tradicional, aquellas variedades viejas de 1,30 ó 1,40 metro. Eran todas variedades de una calidad extraordinaria, tanto en trigo pan, como candeal. Después vino la otra etapa, la que me tocó trabajar a mí, que es la introducción del germoplasma de alto potencial de rendimiento".

Esta etapa sigue hasta nuestros días, pero "desde hace alrededor de diez años arrancó lo que es un auxilio valiosísimo para el mejoramiento genético de cualquier cultivo, la biotecnología", enumera.

Sin embargo, asegura que "el mejoramiento genético tradicional, lo que hacemos nosotros, que es tomar las espigas de las flores hermafroditas, sacar de una los órganos sexuales masculinos para después polinizar, ese trabajo, no se va a terminar".

Héctor Carbajo: "Es un referente"

"En lo personal estoy muy contento de que fuese premiado. Creo que es merecedor del premio, tiene una larga trayectoria de compromiso con el trigo y ha obtenido logros importantes. Además, es un referente muy honesto de los atributos de los materiales que se difunden, algo que no sucede en todos los casos ", aseguró el ingeniero agrónomo Héctor Carbajo, quien le ofreció trabajar a Gilberto Kraan en la CEI de Barrow, cuando él era director de la institución.

En cuanto a las cualidades del ingeniero, Carbajo -que también fue ganador de la Espiga de Oro en 1982- aseveró: "Yo aprecio muchos sus comentarios, porque son producto de la observación de muchos años, que le dan una visión muy positiva".

Además, comentó que entre los logros técnicos más importantes de Kraan, se destaca "la participación en la inscripción de unas cuantas variedades de trigo y, aparte de eso -que es una cosa importante- es un referente regional sobre el panorama varietal. Sus comunicaciones sistemáticas de años, sobre el comportamiento de las variedades, todo el mundo las ha seguido y las sigue con interés".

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