Por amor a Ella

Llegó la hora de la verdad: Argentina y España comenzarán a disputar la final de la Copa Davis. David Nalbandian dará el primer paso ante Ferrer y luego Juan Martín Del Potro contra Feliciano López. Por: Mariano Ryan
Ella está en el medio de todas las miradas y en el centro de todas las ilusiones. Ella está lista para cumplir un sueño enorme. Ella aguarda que manos argentinas la toquen, la acaricien y La hagan aún más bella. Llegó el momento de la verdad. Y nunca mejor aplicada esa frase porque, desde las 13, David Nalbandian y David Ferrer empezarán a definir la final más esperada, la de las ilusiones más gigantes, la que todo un país deportivo espera desde que allá por septiembre se supo que la localía sería para Argentina y que la España de Nadal sería el adversario. Pasaron los días y pasaron también las discusiones por la sede, los despropósitos de la organización, el gasto exorbitante de dinero público y la reventa indiscriminada del puñado de localidades disponibles. Pero también pasaron las horas de estas últimas jornadas y aumentó una emoción tremenda, una ansiedad que jamás vivió el tenis argentino en su vasta y rica historia.

Ella está ahí y no hay manera de no detenerse a mirar esos nombres que le dan aun un lustre mayor. Ella está ahí y todo a su alrededor se vuelve mágico. Ella es un símbolo y es un anhelo del deporte nacional desde que Guillermo Vilas Lo puso en boca de todos allá por los 70. Y ese anhelo se transformó en obsesión a partir del inicio del siglo XXI, cuando después de casi una década lejos del grupo Mundial, las dos mejores generaciones argentinas se unieron para darle vida a esta chance única que, con estas características –dos singlis- tas propios que atraviesan un muy buen momento, una localía que se transformó en una garantía casi absoluta y una España diezmada por la ausencia de Nadal—difícilmente se repita en los próximos tiempos. Nalbandian abrirá la serie y para el cordobés será éste un partido muy especial.

Por todo lo que se habló en la previa pero, por sobre todas las cosas, por lo que la Davis representa para quien la ansía desde aquel recordado debut del dobles histórico de 2002 ante Rusia. Enfrente tendrá a uno de los jugadores más duros del circuito, pero que tuvo una última parte de la temporada con muchos más puntos bajos que altos. Será el de Nalbandian frente a Ferrer un duelo de consistencia mental en el que el argentino intentará definir los puntos rápidamente. ¿Cuáles son sus armas frente a quien es muy sólido desde el fondo de la cancha? En una superficie sintética tan veloz como la elegida por el propio unquillense, en la que quebrar el saque será una misión tremendamente complicada, Nalbandian podrá obtener alguna diferencia con su servicio y con su devolución. A continuación saltará a la cancha Juan Martín Del Potro para enfrentar a Feliciano López, quien le ganó la pulseada a Verdasco para sorpresa de todos los periodistas españoles.

El nivel del tandilense otra vez se pondrá a prueba, pero además su jerarquía para jugar la Davis también volverá a rendir examen en un partido complicado contra el español que más cómodamente se siente en esta cancha. Las armas de Del Potro serán su saque y, fundamentalmente, su drive cruzado. Si se impone con su derecha sobre el revés de López, habrá ventaja argentina; de lo contrario, si López complica con su revés con slice con side spin (efecto por el cual la pelota pica y se abre hacia afuera) y si puede imponer el ángulo corto con su drive, la tendencia se inclinará hacia el lado del español. Ella, en definitiva, esperará a un costado de la cancha a que mañana o el domingo alguien la pueda llenar de alegrías y de emociones. Ella, la bendita y esquiva Copa Davis, esperará allí mientras miles de voces argentinas, desde adentro y desde afuera del estadio, empujarán con su cuerpo y con su corazón. Y con la fuerza de una pasión única.

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