Amor a la distancia.

El control más estricto de los 9,15 reglamentarios, con el uso del aerosol, propició mayor cantidad de goles de tiro libre.
Este sistema es muy interesante. No se busca sacarles poder de decisión a los árbitros, la única intención es que los jugadores respeten la distancia reglamentaria en los tiros libres", bajaba línea Julio Humberto Grondona. Corría junio del 2008.

El colectivo, el semáforo para ciegos, las huellas digitales, la birome, el dulce de leche... La inventiva exacerbada por las sucesivas mishiaduras, la innata picardía criolla, el genio natural del habitante de estas tierras, qué más da... Así como aquellos inventos argentinos surcaron el mundo, también promete hacerlo el aerosol que a partir del actual Clausura es utilizado por los árbitros para impedir el adelantamiento de las barreras. Las estadísticas rápidamente reflejan un avance...

El padre de la criatura es Pablo Silva, actualmente periodista, futbolista amateur: hace un tiempo sufrió en carne propia el adelantamiento de las barreras y, frustrado en su intención de colgarla de un ángulo, se impuso hallar la fórmula para contrarrestar la trampa. "Fueron analizados más de 1.500 partidos de todo el mundo, desde el fútbol inglés hasta en ligas africanas", asegura su creador. Fue probado en varios torneos infantiles y en el ascenso argentino, el año pasado, en la B Nacional. También en el paulista brasileño. "Fue un suceso. Los jugadores respetan y no se adelantan. Fue un avance del fútbol en Brasil", comentó entusiasmado Fábio Aleixo, periodista de Lance!, de San Pablo. El director de los árbitros brasileños, Roberto Perassi, aseguraba: "Los ensayos han sido mucho más positivos que negativos. Los jugadores se acostumbraron rápido. No es una solución mágica, pero ayuda. Requiere de una postura firme de los árbitros".

Si Don Julio lo dice. El Jefe se afilió a la idea y la impulsó. Ya hace un tiempo la introdujo en la FIFA y logró que se la estudiara. Pasó el tiempo y volvió a fogonearla en el último congreso que se realizó hace un año, en Australia. Pasó por la consideración de las comisiones de competencias y la arbitral, quienes finalmente le dieron el OK a la AFA para que el sistema se probara oficialmente a la brevedad en algún torneo superior del fútbol argentino.

"Teníamos la premisa de que se tratara de un producto no contaminante, de color blanco, que se esfumara en un lapso variable, según las conveniencias y el tipo de terreno. Ese fue el principal problema: requirió de horas y horas de estudio e investigación", aseguró Silva. El aerosol tiene el pico invertido para permitir que el árbitro, con agacharse levemente, pueda aplicar la espuma sobre el césped. En un principio hubo problemas y no quedaba bien marcado cuando escaseaba el pasto. Y se complicaba la situación cuando llovía. "Ahora incluso puede utilizarse sobre césped natural, sintético, barro, goma... Eso lo habilita para otros deportes. Con el tiempo no sólo será usada en los tiros libres, sino también se podrá controlar los offside, agarrones en el área, o en determinada circunstancia también para reforzar el punto de penal, o alguna línea, cuando se borre". En el Clausura 09 tuvo su estreno oficial en Primera.

No le tires flit. "Estoy abierto a todo lo que puede simplificar o ayudar al árbitro. Algunos ensayos fueron exitosos, como el caso del banderín con llamador, una herramienta útil. Otros demoraron, como lo fue el intento de conexión entre nosotros y los asistentes. Al principio se usó celular en nuestro bolsillo: resultó incómodo. Esta idea, en principio, es buena. Pero hay que probarla", resaltaba el árbitro Gabriel Favale antes de su implementación. Pipo Gorosito, uno que siempre supo cómo pegarle bien a la pelota, decía: "Beneficia el buen fútbol. A los que tienen buen pie les vendrá bien". Auguró que habría más variantes de remate, "más allá de la técnica tradicional de pasar la pelota por sobre el tercer y cuarto hombre".

Así es: en menos de un tercio del actual campeonato se logró superar la cifra lograda en las dos terceras partes de los torneos de la última década. Una excepción justamente fue el campeonato anterior a la implementación del uso del aerosol: durante el Apertura 08 se colaron 27 tiros libres. Quedan siete fechas en este Clausura 09 para que se hagan otros nueve y romper ese récord.

En la AFA aseguran que se fue ablandando la reticencia inicial de los árbitros. Ponen el ejemplo de Héctor Baldassi, quien habría sido uno de los originales opositores para después ponerse en la fila de los que están a favor. A él no le pasó lo que a Federico Beligoy, en Tigre-Boca en la séptima fecha, cuando fue mandado a ser cuarto árbitro por no usar el aerosol y marcar siete metros en lugar de los 9.15 reglamentarios. Pasó todo lo contrario también: Saúl Laverni marcó la línea blanca a más de once metros de la pelota, según lo delató la tele, para el gol de Arsenal ante Racing, que convirtió Darío Espínola. De todos modos, si bien los excesos siempre son criticables, en este caso al menos se benefició a la víctima, al que recibió la infracción.

Horacio Elizondo, desde su rol de director de Formación Arbitral de la AFA, argumentó: "No hay dudas de que el aerosol aportó una mejoría en relación a varias cuestiones. Por un lado, los jugadores son más respetuosos de los límites fijados. Por otro, los árbitros se esfuerzan permanentemente en delimitar la distancia reglamentaria en forma correcta. Está claro que desde su implementación se convirtieron más goles de tiro libre. Pero, atención: para que a la larga resulte efectivo será clave que se siga sosteniendo un control estricto cada vez que se aplique. Porque, si no, no va a servir para nada".

Sí que sirve. Les sirvió a Matías Oyola quien metió dos tiros libres, igual que Leguizamón o Franco Sosa, dos que repitieron en este torneo con pelota detenida. Le sirvió al Muñeco Gallardo para meter su folha seca con la que empató el superclásico. O a los hermanos Montenegro para acertar uno cada uno en el enfrentamiento entre Rojos y jujeños. A cinco de los ejecutores para que sus equipos finalizaran ganando 1-0. Tal vez no sólo sea el aerosol. Pero que los beneficiados sean los de buen pie, ya es una muy buena noticia...

Comentá la nota