Una amnistía electoralista

Por: Ricardo Roa

Pudo haber sido en marzo, abril o mayo. Pero es ahora, entrando en junio. El Gobierno bonaerense anunció una amnistía para más de un millón de conductores que violaron los límites de velocidad en las rutas a la Costa durante el verano

Como todo el mundo sabe, junio es el mes de las elecciones. Y ni siquiera es capcioso pensar que hay aquí una medida electoralista y un supuesto con mucho de voluntarismo: pensar que con eso se podrán sacar votos.

El argumento oficial tampoco es sólido: ahora resulta que el enorme escenario montado con los radares era preventivo. Y cobrar las multas no es bueno porque puede ser asociado con un afán recaudatorio. Todo para nada, nos acabamos de enterar. Los que violaron la ley no pagarán por eso. Y los que no, bien gracias. Entonces ¿para qué las penas?

Y si se las aplica en el futuro, quedará claro que se trató de una excepción por los comicios y no una medida preventiva. Más claro que mirar el cuenta kilómetros. Lo mismo que haber puesto en el freezer una suba del gas que vendrá después del 28 o eximir del aumento de luz a zonas del conurbano (ver La visita de Chávez: reclamos por una deuda y un plan K para YPF).

Es cierto: hay sistemas que sólo persiguen recaudar. Como en esos pueblos que al atravesarlos el límite de velocidad cae a pique igual que en una emboscada. O en las colectoras, donde el techo es de 40 km y se cansaron de hacer multas fotográficas por ir a 45.

Muy distinto es el caso de los decenas de miles de automovilistas sorprendidos a más de 160. Si hay alguien que sabía que cometía una infracción eran ellos. Pero se los amnistió. Es un perdón sin límites. Por si no se conoce, este año hubo en esas rutas más de 200 accidentes y 13 muertos.

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