La amistad, más allá de la Red

Por: Osvaldo Pepe

En tiempos de Internet, redes sociales como Facebook, Sónico o Twitter tienen centenares de millones de internautas en todo el mundo y millones en la Argentina. Han logrado que haya "más amigos" que en la galaxia Gutenberg. Abundan los testimonios que hablan de vínculos perdurables nacidos en la Web, pese a su presunta naturaleza fugaz. Se mire el fenómeno con sentido integrador o apocalíptico, las redes sociales han aggiornado la idea de la amistad, antes más limitada al entorno inmediato y a los vínculos progresivos del estudio y el trabajo.

También vemos cierto abuso en las ofertas de amistad con que las propias redes sociales inundan e-mails ajenos, bajo la novedad de "fulanito de tal te ha sumado como amigo", propuesta que las viejas generaciones asocian con aquel cándido "¿querés ser mi amigo?" de tiempos inmemoriales, cuando un amigo era alguien con quienes se compartían los espacios y juegos de la vida real. La Red nos enseña que ahora predominan los "amigos virtuales", sin fronteras, en cualquier lugar del ciberespacio. Pero los chicos de hoy, aunque compitan por la cantidad de contactos/amigos en sus redes, no se engañan en cuanto a la solidez de sus sentimientos.

Según los testimonios recogidos en esta edición de Clarín, tienen en cuenta que el valor de la verdadera amistad trasciende los contactos volátiles de la Red. Como dice el sociólogo Zygmunt Baumant, en estos días "necesitamos más que nunca lazos firmes y fiables de amistad y confianza mutua." En sus palabras, los amigos siguen siendo esas personas "cuya comprensión y ayuda podemos contar en caso de tropezar y caer". Fue, es y seguirá siendo así, más allá del furor por las redes sociales: la amistad es un valor y los amigos, un tesoro, antes que una estadística en la Web.

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