Ser o no ser amigos de K, esa es la cuestión

Cómo es la relación del ex presidente con los intendentes. A quiénes recibe y a quiénes apenas escucha. Por qué ahora todos esperan su llamado. De "perro muerto" a dueño del poder.
Néstor Kirchner sabe que los necesita mucho. Quizás en la misma proporción que en 2003, cuando para algunos era un “perro muerto” que había que pasear por el Conurbano, tal cual lo definió sarcásticamente uno de los intendentes en aquel momento, cuando su amigo y conductor, Eduardo Duhalde, le pidió casi hasta la súplica que apoyara la postulación del “flaco” que en ese entonces mantenía un discurso absolutamente confrontativo con todos los peronistas, fueran menemistas o, fundamentalmente, intendentes del Conurbano bonaerense.

En aquellos tiempos entre el candidato y sus principales aportantes de votos había una brutal y entendible desconfianza, que se profundizó dos años después, cuando el entonces presidente fue por todo lo que olía a duhaldismo y les propinó una terrible paliza electoral, que rápidamente fue entendida al transformarse, los derrotados, en los más devotos kirchneristas.

Así las cosas, la elección de 2007 los tuvo a todos aplaudiendo las promesas o las realizaciones que desde el gobierno le arrimaban para mantenerse en sus cargos. Todos sabían que tener el sello K era sinónimo de triunfo y hasta los que no tenían nada que ver aceptaban estar dentro del elenco oficial.

Pero, de pronto, todo cambió. Néstor no estaba más al frente del Ejecutivo, sino su esposa, Cristina Fernández. Todos lo preferían a él. Y lo siguen haciendo. Aunque sólo un puñado se anime a decir que será su próximo candidato a presidente.

Y de esto y otros temas hablan cuando lo van a visitar a la Residencia Presidencial de Olivos, donde todas las reformas que hizo el menemismo parecen no alcanzarle al Kirchner varón y para eso mandó a renovar todos los rincones de las viejas caballerizas para recibirlos a solas, o acompañado por Florencio Randazzo o Julio De Vido.

Desde mediados de diciembre del año pasado hasta la fecha han ido todos los intendentes del Conurbano, salvo un par que perdieron toda sintonía con el oficialismo, ambos por desencanto, aunque uno de ellos tiene el agravante de haberse juntado con Julio Cobos hace más de un mes.

También hay diferencia en los tratos. Si bien todos esperaron el “llamado mágico”, sólo con un par habla de la nada misma, sólo para saber cómo están. Quizás porque les guste sus estilos, porque estéticamente son la antítesis de él. Hugo Curto y Mario Ishii son los únicos que nunca piden una comunicación con el presidente del PJ, sino que casi siempre es al revés.

Según confió un asistente directo de uno de los ministros que suele asistir durante o luego de la charla con Kirchner a los intendentes invitados, el sistema es el siguiente: lo recibe personalmente, a solas durante los minutos que lo considere necesario, y según el grado de confianza que tenga el invitado hace que acerquen su ministro preferido, Randazzo, o el secretario más cordial con los jefes comunales, el segundo de Infraestructura, José López. De Vido es sólo para un puñado de elegidos.

Entonces, juntos, van punteando las necesidades de los demandantes intendentes, a quienes nunca se le formula ninguna recriminación sobre su pasado, presente o declaración poco amable con el Ejecutivo, como lo vivió el propio Humberto Zúccaro, quien fue hasta Olivos luego que su senador, José Molina, dijera lo que él repitió a 24CON poco tiempo después: que su proyecto no está pegado al del kirchnerismo.

El jefe comunal de Berazategui, Juan José Mussi, sabe que siempre tendrá que superar la sospecha por su reconocida amistad con Eduardo Duhalde. Pero eso no fue impedimento para que durante su encuentro cercano con el ex presidente tuvieran más de una hora de análisis distendido sobre actualidad y futuro.

Según la procedencia o el vínculo entre ambos, tiene mayor o menor precisión sobre las obras. Días atrás, Curto se ufanaba y mostraba cómo, de puño y letra, tenía en un papel volcados tres hojas con obras reclamadas desde hace tiempo y que el propio Kirchner le dijo que la haría este año.

“Cuando comenzamos a hablar él ya sabe todo lo que necesitas. Te muestra encuestas, te pregunta por tal o cual dirigente y después va al tema de las obras, que necesita que se concreten ya por dos aspectos: primero para apuntalar a Cristina, y, segundo, para generar empleo”, dijo un jefe comunal de la zona sur que estuvo a fines del año pasado con el ex presidente.

A todos les comenta sobre su descontado triunfo electoral de este año, le tira de la lengua para que se sumen al coro contra las deslealtades recibidas y nunca les termina de cerrar sobre si será o no candidato.

Cuatro de los intendentes que dialogaron con 24CON aseguraron que no lo será. Pero también consideran que quien encabece la lista de legisladores K este año, “debe ser un peronista”. ¿Qué pasará si quienes mejor representen al proyecto presidencial sean personas que no tuvieron cuna peronista?.

“A diferencia de lo que podía pasar hace un año, donde nada se discutía, ahora todo está bajo análisis. Y él sabe bien que si nosotros no queremos, hoy, él no es nada”, le había dicho a este periodista uno de los jefes comunales del poderoso oeste del Conurbano, a quien lo sorprendió cuando, en su primera presentación como presidente del PJ, la semana pasada en José C Paz estuvo presente con dos íconos de la batalla de 2005: Dante Dovena y Guillermo “Cuto” Moreno.

“Estos dos tienen que reelegir y seguramente por eso los muestra. Pero si reeditamos lo de hace cuatro años, perdemos todos”, dijo la misma fuente.

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