El amigo asesor

¿En que puede asesorar Eduardo Galera?, es la pregunta del millón entre los catamarqueños desde que el gobernador Eduardo Brizuela del Moral anunció ese premio consuelo para su amigo. Pocos deben ser los casos de fracasos tan categóricos, no solo en Educación, sino en cualquier área como el de éste nuevo asesor.
Durante los años al frente del Ministerio de Educación, para intentar suplir su evidente incompetencia, por su formación de base claro, a Eduardo Galera lo rodearon de tres subsecretarias, Claudia Ruibal, Blanca Monllau y Silvia Arregez, las que nunca lograron el apoyo ni la contención necesaria, ni funcional, ni menos política.

Ante el fracaso categórico frente a los mismos problemas e inconvenientes que se presentaban mes a mes, año a año, lo que hacia cada vez más evidente que el problema era la conducción, primero se despidió a Ruibal y luego Monllau. En esta última etapa, de más está decirlo, la que ponía la cara era Arreguez, que también es despedida ahora, no se sabe si con otra asesoría.

Entre los bloopers más divertidos que protagonizó Galera, que a muchos harán temblar de indignación desde ya, figuran la reiterada inauguración de un aula móvil de computación, en el 2007 y el 2009, que recién ahora, esta semana concretamente, tras dos año de permanecer estacionada sin uso, recorre sus primeros 300 kilómetros en el territorio provincial.

El otro es cuando, serio, muy seguro, contestó por teléfono que en la provincia de Catamarca no había comunidades que se reconocieran indígenas. La pregunta se la hacia el ex ministro de Nación, Daniel Filmus por teléfono, desde su oficina de Buenos Aires, quien en frente tenía al cacique de la comunidad indígena de Los Morteritos/Las Cuevas, del norte de Belén, quien también es el director de la única escuela de la zona y como tal fue a quejarse en el Palacio Pizzurno del trato que le dispensaba el ahora asesor.

El fracaso de Galera al frente del Ministerio de Educación, torpe, peligroso para el futuro de miles de chicos a quienes los privó de su derecho a educarse, lo que les resta posibilidades de desarrollo en el futuro, es la demostración más palmaria de lo grave que es elegir entre los amigos a los funcionarios de un gobierno; pero el traspié del amigo, si puede llamárselo así, no enseña mucho, por eso se lo designa ahora de asesor.

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