AMIA: Irán convocó al embajador argentino y pidió explicaciones

Fue el encargado de Negocios que está a cargo de la embajada argentina en Teherán.
En un nuevo capítulo de cruces con Irán a raíz de la causa AMIA, la Cancillería iraní citó ayer al encargado de negocios de la embajada argentina en Teherán, Mario Enrique Quinteros, para pedirle explicaciones luego de que la Argentina expresara su "condena" a la designación de Ahmad Vahidi como ministro de Defensa, lo que fue rechazado por Irán como una injerencia en sus "asuntos internos".

Un rato después, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ratificó en declaraciones radiales la posición oficial al asegurar que Vahidi "debería estar detenido" por su presunta implicación en el ataque de 1994 contra la mutual judía. "Nuestras expresiones no pretenden meternos en otro ámbito que no sea discutir lo que ya está discutido en Interpol y que requiere de la presencia de este señor para ser juzgado en nuestro país", declaró el jefe de Gabinete.

Luego, Fernández recordó que Vahidi "es uno de los cinco iraníes y un libanés que tienen notas rojas de la Interpol y que implican la detención en el lugar que se lo encuentre".

Las relaciones con Irán están su punto más bajo desde el retiro de embajadores en 1994. Por eso se llamó al encargado de Negocios, el diplomático de más alto rango en Teherán.

Pero fuentes oficiales consultadas por Clarín le bajaron el tono a esa visita obligada a la Cancillería iraní, al asegurar que "no implicó una escalada" diplomática. Aseguraron que Quinteros no fue recibido por ningún alto funcionario y que los iraníes "se limitaron a leerle el comunicado de réplica a la Argentina" distribuido el domingo por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hassan Ghashghavi. Mientras tanto, el canciller Jorge Taiana, quien se encuentra con la gestión de la OEA, en Honduras, monitoreó el caso por teléfono (Ver página 24).

En ese mensaje, Irán advertía de una injerencia en sus asuntos internos, decía que condenaba "firmemente estas acciones ilegales" y atribuía la posición argentina al resultado de "presiones, sobornos y de propaganda por parte de lobbies sionistas".

"La Justicia argentina no ha encontrado una sola prueba contra los diplomáticos y oficiales militares iraníes" de su participación en el atentado contra la AMIA, había dicho el portavoz. Conocida la réplica iraní, el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, sostuvo ayer que la respuesta iraní "es parte de una escalada, una provocación" e insistió en que Vahidi tuvo "una posición relevante en la planificación del atentado". En la misma línea, el titular de la AMIA, Guillermo Borger, rechazó las acusaciones de Irán y dijo sentir "dolor y bronca" por la designación de Vahidi.

En cambio, pero la comunidad árabe argentina rechazó en cambio lo actuado por el Gobierno y criticó "el lobby israelí" en la Argentina. El titular de la Asociación Arabe Argentina Islámica, Yusuf Jalil, expresó su "estupefacción y vergüenza ajena ante la reacción histérica y desmedida" de la Cancillería ante el nombramiento de Vahidi, y aseguró que el Gobierno está cometiendo "papelones". También representantes de la Federación de Entidades Argentino Arabes de Buenos Aires criticaron que el Gobierno actúe "de la mano de la afiebrada acusación pergeñada por el fiscal Nisman".

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