"América Latina puede marcar la salida de la crisis mundial"

El economista asegura que la región está construyendo una alternativa sustentable que podría replicarse en el resto del mundo para consolidar un nuevo orden internacional.
En medio de la crisis mundial y del choque de pronósticos positivos que anticipan ya el final de la caída y de otros que sólo remarcan que lo peor está por venir, el economista Julio Gambina advierte sobre "las obscenas cifras de dinero que se destinaron hasta aquí sin resultados positivos para salvar a las entidades bancarias y a las empresas automotrices". Y no tiene dudas de que "desde América Latina puede surgir el principio de la solución a la crisis".

-¿Qué rumbo puede tomar la actual crisis económica mundial?

-Casi todos conocemos el fenómeno de la crisis que se está expresando como una recesión de la economía mundial, que empezó en Estados Unidos, pero que se proyectó sobre Europa y Japón; es decir, sobre los principales países capitalistas del mundo. A su vez, está materializada como una desaceleración de la economía en la mayoría de los países.

Hay un informe de la revista The Economist donde marca el escenario de recesión económica mundial, de desaceleración en todos los países excepto en China y la India, los únicos países que crecerían a una cifra menor que el promedio de los últimos años. Con lo cual tenemos un cuadro de la economía mundial de decrecimiento.

El Fondo Monetario acaba de sacar en su informe preliminar de la economía mundial un decrecimiento del 1,2% cuando había marcado a principio de año que iba a ser del 0,5%.

-¿Y Argentina?

-En ese informe dice que Argentina va a decrecer el 1,5% en 2009, con lo cual se termina un ciclo de crecimiento importante de la economía nacional. El Gobierno argentino criticó esas cifras, pero no da a conocer cifras de crecimiento para este año y una hipótesis desde distintas esferas del Gobierno habla de un leve crecimiento. La revista The Economist, en su pronóstico, señala que la Argentina va a decrecer un 3% este año. Por lo cual estamos ante un cuadro delicado a nivel internacional y preocupante en la Argentina.

-La crisis financiera no tardó en impactar en la economía real...

-Esto no es una crisis financiera, es una crisis económica integral. La crisis financiera es porque caen algunos bancos, caen las cotizaciones bursátiles. Comenzó con algunos créditos, las hipotecas. Pero hay que pensar que detrás de las hipotecas están las construcciones, o sea que hay especulación inmobiliaria si hay oficinas, edificios, construcciones y eso es producción. Cuando se habla de mercados a futuro de los alimentos es cierto que se especula con algo que no existe, pero que va a existir. Es decir que no hay burbuja financiera que no esté montada sobre la producción. Lo que se trata de poner en evidencia es un descubrimiento antiguo de la economía política: lo que domina la economía es la producción. En todo caso, lo financiero es un atajo que el sistema económico tiene para postergar los elementos de la crisis. Pero además, esto no sólo es una crisis económica mundial, sino que es también energética, alimentaria, civilizatoria; en definitiva, es una crisis del orden económico social. Se puede decir que es una crisis del capitalismo y por eso es útil definirla en este sentido para cuando uno piensa en las políticas anticrisis. Hay muchos que creen que la salida de la crisis es ir contra las políticas neoliberales y de hecho se encuentran muy pocos neoliberales en la actualidad. En los últimos 30 años era el pensamiento hegemónico, hasta se habló de pensamiento único. En general aparece como de moda un grupo de pensadores que hacen una crítica al neoliberalismo y diagnostica que acá el problema fue la desregulación de la economía, de los pocos controles que hubo e incluso hablan de la codicia de los grandes banqueros de Estados Unidos, Europa y Japón. Y no tienen en cuenta que la reestructuración neoliberal fue impulsada por el Estado. Entonces no es que no hubo regulación, hubo un Estado que favoreció las privatizaciones, la apertura de la economía, a cualquiera que le suene parecido con la Argentina es pura casualidad.

Pero tiene que ver con la hegemonía, era la ola.

Recetas y crisis

-¿Y las recetas aplicadas hasta aquí pueden dar algún resultado?

-Las políticas anticrisis que se están instrumentando por parte de los cónclaves internacionales más importantes como el G-7 y el G-20 terminan planteando mayor liberalización de la economía. Aunque algunos países transiten el camino de las nacionalizaciones, son nacionalizaciones transitorias. No es que hay una voluntad de revertir los cambios de los ‘80 y ‘90. Lo que se busca son cambios transitorios para, cuando se pueda, volver. Y esto se ratifica sobre todo con la resolución de Washington que es sorprendente y se le da al FMI un mayor papel, se le triplica la capacidad de crédito: de 250 mil a 750 mil millones de dólares. Se amplía la capacidad de capital del fondo en 250 mil millones de dólares en derechos especiales de giro. Se le otorga una mayor capacidad de préstamo a los organismos multilaterales de crédito, entre ellos el Banco Mundial, el BID. Es decir que aquellos que son corresponsables de la crisis económica financiera que estamos viviendo en los últimos años y que han sido así sindicados, adquieren relevancia nuevamente.

-¿Puede haber políticas anticrisis en otro sentido?

-Ahí podemos poner el énfasis en América Latina que está mostrando rumbos diferenciados. Particularmente encarnados en los procesos más dinámicos de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Por ejemplo con la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) que es un espacio de integración alternativa que surgió en oposición al ALCA.

El proyecto del ALCA naufragó en la Cumbre de Mar del Plata en 2005 y nadie daba demasiadas expectativas por el ALBA, y el ALBA está avanzando con protocolos comerciales, productivos. Y como no surgió más rápido el Banco del Sur, surgió el Banco del ALBA y ya está otorgando préstamos. Y los países del ALBA están intentando una moneda común que es el SUCRE (Sistema Único de Cambio Regional). Junto a esto se aprobó la semana pasada en Argentina el acta constitutiva del Banco del Sur.

Esto ya no es pensar en el BID, en el FMI, es pensar en alternativa, en integración alternativa. En definitiva si es una crisis económica integral, civilizatoria, del orden social, del capitalismo, hay que buscar otro orden económico social. Y eso es posible a partir de los cambios políticos que se vayan dando en los países, y a partir de esos cambios políticos profundos que se notan en Venezuela, Bolivia, Ecuador y 50 años de socialismo en Cuba pueden pensarse en perspectivas de integración e instrumentos económicos que influyan ante la crisis internacional. Si América Latina continúa por el camino hegemónico que manda el capitalismo de Estados Unidos, Europa y Japón, no nos va a quedar otra que reproducir mecanismos de dependencia que hemos sufrido históricamente. Por eso hay que ensayar caminos que nos alejen del epicentro de la crisis. Hay que buscar autonomía para desarrollar caminos alternativos.

-¿Es factible que prospere esto?

-Es lo que está ocurriendo.

-¿Pero esa fuerza hegemónica que usted señala no buscará neutralizar?

-Absolutamente. De hecho, Estados Unidos viene bloqueando a Cuba prácticamente desde el origen. La Revolución Cubana es del ‘59 y en el ‘61 Estados Unidos comenzó un bloqueo que es genocida. En la región sudamericana históricamente ha intentado evitar los cambios, pero los cambios avanzan. Y hoy están avanzando con procesos democráticos. Tal vez si uno les preguntaba en 1809 a los patriotas de Mayo si era posible la revolución, más de uno hubiera dicho "en eso estamos". Y hoy estamos a 200 años de aquello y todavía seguimos peleando por la independencia. El mapa político de la primera década del siglo XXI es muy diferente al de la última del siglo XX.

-¿América Latina entonces puede ser el principio de la solución a la crisis?

-Algunos pueden pensar que suena bastante grandilocuente pero hay que recordar que a comienzos de los ‘70, Chile y Argentina marcaron el ensayo neoliberal que luego se transformó en generalizado con Tacher en Inglaterra y Reagan en Estados Unidos. ¿Por qué no podemos creer que también puede ser el comienzo de un proyecto emancipador no sólo de los pueblos de la región, sino a escala mundial? De paso, es lo que piensan muchos en África, en Asia. Esto puede ser, sin dudas, un laboratorio de la transformación social.

Crisis y cifras

U$S 1.100.000.000.000 -Es lo que decidieron en Londres inyectar al sistema financiero las principales potencias del mundo para intentar salir de la crisis.

U$S 750.000.000.000 - Fue el monto que en Washington se decidió fijar como capacidad de crédito del Fondo Monetario Internacional.

U$S 700.000.000.000 . Aplicó la administración de George Bush como primera medida para paliar la incipiente crisis financiera internacional.

U$S 70.000.000.000 - Es la cantidad de dinero que, según la FAO, se necesitaría anualmente para terminar con el hambre en el mundo.

Textuales de Gambina

"Esto no es una crisis financiera, es una crisis económica integral. La crisis financiera es porque caen algunos bancos, caen las cotizaciones bursátiles. Comenzó con algunos créditos, las hipotecas. Pero hay que pensar que detrás de las hipotecas están las construcciones".

"No se tiene en cuenta que la reestructuración neoliberal fue impulsada por el Estado.

Entonces no es que no hubo regulación, hubo un Estado que favoreció las privatizaciones, la apertura de la economía. A cualquiera que le suene parecido con la Argentina es pura casualidad. Pero tiene que ver con la hegemonía, era la ola".

"La economía estadounidense cayó 6,1% durante los tres primeros meses del año, la

japonesa cayó el 12,1%. En el mismo momento que se dio a conocer el 6,1% se difundió lo de la gripe porcina, y todo el mundo informó sobre la enfermedad y no sobre lo ocurrido con la economía norteamericana".

"Los planes anticrisis buscan salvar a los bancos y no resolverle los problemas a la gente"

-¿Llegó al fondo la crisis internacional o todavía se puede seguir cayendo?

-No, todavía no se conoce el piso de esta crisis.

-Pero algunos ya especulan con que el próximo semestre comienza la recuperación...

-No, no puede haber certeza en eso. En 2008 se decía que en el primer trimestre de 2009 estaríamos bien. Bueno, ya estamos en el segundo. La economía estadounidense cayó 6,1% durante los tres primeros meses del año, la japonesa cayó el 12,1%. En el mismo momento que se dio a conocer el 6,1% se difundió lo de la gripe porcina, y todo el mundo informó sobre la enfermedad y no sobre lo ocurrido con la economía norteamericana. Yo no estoy queriendo decir que haya sido a propósito, por favor. Además, esa gripe existe y hay que tener cuidado. Pero mire cuántos centímetros se llevó la gripe y cuántos se dedicó a la caída del 6,1% que se suma al 6,2% de caída en el cuarto trimestre del año pasado en el corazón del capitalismo. Y que Estados Unidos está perdiendo 600 mil puestos de trabajo por mes, y que la Organización Internacional del Trabajo dice que esta crisis se va a llevar unos 50 millones de nuevos desocupados. Y que las políticas de anticrisis están representando una inyección de capital de 9 billones de dólares. Es una cifra que no se puede entender. La FAO (el principal organismo de las Naciones Unidas encargado de dirigir las actividades internacionales de lucha contra el hambre) dice que con 70 mil millones de dólares anuales se resolvería el hambre en el mundo. Y uno tiene que ir a ver la obscenidad de que el primer plan de salvataje de Estados Unidos fue de U$S 700 mil millones.

Después el plan de Obama fue de 870 mil millones de dólares. Y ahora en Londres resolvieron 1,1 billón de dólares para el sistema financiero internacional y un compromiso de 5 billones hasta el 2010. Mire si en vez de darle todo ese dinero a los bancos y automotrices se destinaban a temas de salud, alimentación, educación, o a pensar en una plataforma productiva alternativa a escala mundial.

Entonces hay que mirar las políticas anticrisis porque si en el origen el problema eran los créditos hipotecarios a lo mejor el Estado podría haberse hecho cargo de pagarle a los bancos los créditos de las personas y que la gente se quede en su casa. Pero no, cinco millones de estadounidenses quedaron fuera de sus casas. El objetivo es claramente salvar a los bancos y no resolver el problema de las personas. Por eso esta expectativa de que en cualquier momento se sale de la crisis y si hay que poner 100 mil millones más se ponen, total el que lo paga es el conjunto de la sociedad.

-¿Cree que finalmente habrá un cambio de fondo en el capitalismo por esta crisis?

-Depende de lo que seamos capaces de hacer.

Perfil

Julio Gambina es contador público nacional.

Director adjunto del Centro Cultural de la Cooperación.

Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP), entidad adherida al Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO (2007/2009).

Director del Centro de Estudios y formación de la Federación Judicial Argentina – CEFJA.

Integrante del Consejo de Dirección del Instituto de Estudios y Formación de la CTA- Central de Trabajadores Argentinos.

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