"América latina está huérfana en los EE.UU., nadie se encarga"

Cárdenas sostiene que Obama comenzó bien, pero luego no hubo seguimiento de la agenda regional.
Mauricio Cárdenas es un académico y ex ministro colombiano, que hoy dirige el instituto para América Latina en el Brookings Institution. Es una de las organizaciones privadas de estrategia y pensamiento demócrata de mayor influencia en EE.UU. que ha estado en la organización de la cumbre de Trinidad y Tobago en la que Barack Obama se presentó a la región. Cárdenas, quien vino a Buenos Aires para un seminario organizado por la Universidad Di Tella, tiene la doble característica de pertenecer a la región y poder mirarla desde afuera. Advierte que el análisis ya no va tanto por lo ideológico sino por si los gobiernos cumplen los contratos. En ese aspecto diferencia a Brasil, de Argentina y Colombia y condena el golpe en Honduras.

¿Cuál es el impacto real en EE.UU. del golpe en Honduras?

Muy importante Hay sectores del partido republicano muy críticos de la política de Barack Obama contra el golpe y se lo cobran bloqueando la confirmación de su jefe diplomático para la región, Arturo Valenzuela, y del embajador de EE.UU. en Brasil, Tom Shannon.

¿Por qué permite eso Obama?

Es que su margen de maniobra se redujo porque su agenda doméstica se volvió mucho más complicada y tiene que comenzar a hacer concesiones. Los temas internacionales pasan así a ser los comodines para negociar en el Congreso. Ojalá que América Latina no caiga en esa situación.

Parece que ya está ocurriendo.

En verdad hay cierta interinidad en la Casa Blanca sobre América Latina, porque nadie es dueño del tema. De modo que está acéfala, huérfana, la región en EE.UU. Eso le va a salir caro a Obama.

¿Qué pasó? Antes de Trinidad y Tobago ustedes creían que se iniciaba otro mundo con la región.

Nos equivocamos. Obama comenzó bien, pero no hubo seguimiento. Se perdió una gran oportunidad para relanzar una agenda con la región. Obama hoy está concentrado en la agenda doméstica y la internacional es Irán, Afganistán y la salida de Irak. Esto lo aprovechan otros. Brasil se ha consolidado como líder en Sudamérica y busca serlo en Centroamérica de ahí su presencia en Honduras. Esto lo avala claramente Washington.

¿Cómo termina Honduras?

Ahí hubo un golpe y debería terminar con la restauración democrática. Pero creo que se mantendrá el status hasta las elecciones.

¿Entonces gana el golpe?

Es cierto, gana el golpe. Pero es importante que haya elecciones y sean legítimas.

La apertura hacia Cuba se frenó y EE.UU. sólo parece preocupado por Colombia y Chávez, ¿es así?

Lo de Cuba es cierto, se estancó. Pero con Colombia las cosas no están bien. Hay un gran enfriamiento de la relación. Allí las instituciones democráticas no funcionan adecuadamente. La reforma para conseguir un tercer mandato le sirve a Alvaro Uribe internamente pero hacia afuera es muy difícil de explicar. Y además las bases de EE.UU. son vistas como algo anacrónico, de una relación entre Washington y la región que no va más.

¿Y qué pasa con Venezuela?

En Washington hay un compás de espera respecto a Hugo Chávez, pero eso se terminará muy pronto. EE.UU. y Venezuela van a chocar muy pronto particularmente por los temas internacionales: Irán, el narcotráfico.

¿Cómo pesa la ideología en esto?

Poco realmente. La cuestión no es ideológica, derecha o izquierda o libre mercado o intervencionismo no pesa como antes en EE.UU. Es respecto a las instituciones, si se las respeta y se cumplen los contratos, si no se modifican las reglas de juego. Dentro de los países que se ven como serios, con una defensa fuerte de sus instituciones, está Brasil, Chile, el propio Perú. Y a los demás los meten en otra categoría.

¿Dónde ponen a Argentina?

Desafortunadamente Argentina no está entre los primeras. En Argentina claramente el gobierno tiene mucho control y lo está ejerciendo para frenar a la oposición y restringir los grados de libertad de ciertos sectores como sucede con esta ley de medios contra la prensa, una política muy desafortunada que cambia las reglas del juego. Y eso reduce aquí o en otros países el atractivo para los capitales que van a volver a la región pero lo harán a países fuertes en lo institucional. Pero lamentablemente los países que avanzan en la región son los menos. El área siguen inmersa en los mismos problemas que ha tenido desde hace muchas décadas.

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