América latina, por ahora ausente en la Casa Blanca

América latina, por ahora ausente en la Casa Blanca
WASHINGTON.- Después de haber pasado una semana en esta capital entrevistando a funcionarios del gobierno de Barack Obama, estas son algunas de mis conclusiones -sin duda, preliminares- sobre cómo se manejarán las relaciones con la comunidad hispana estadounidense y con América latina.
En primer lugar, Obama está nombrando a varios funcionarios de origen hispano en su administración. Pero, desde el retiro de la designación del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, al cargo de secretario de Comercio, no hay ninguna figura prominente en el gabinete que tenga un conocimiento profundo de la región.

El secretario del Interior Ken Salazar, estadounidense de duodécima generación, quiere tener un papel activo en la comunidad latina y se espera que sea la cara más visible del gobierno en temas comunitarios hispanos.

Pero cuando se trata de funcionarios de primer nivel con estrechas vinculaciones con América latina, Obama no ha actuado con la misma rapidez. Los principales cargos de la administración para la región aún no están cubiertos.

El nuevo gobierno le ha pedido a Thomas Shannon, el respetado director de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, que permanezca en el cargo al menos hasta la Cumbre de las Américas del 17 de abril.

El principal candidato a sucederlo es Arturo Valenzuela, de origen chileno, ex asesor para la región del Consejo de Seguridad Nacional y veterano experto en México.

En el Consejo de Seguridad Nacional, los principales candidatos al cargo de jefe de asesores de asuntos latinoamericanos son Dan Restrepo, ex coordinador de política latinoamericana de la campaña de Obama, y el ex analista de asuntos latinoamericanos de la CIA y experto en Cuba Fulton Armstrong.

El cargo de enviado especial a las Américas, que Obama prometió reinstaurar durante la campaña, se encuentra ahora en el limbo. Frank Sánchez, que fue uno de los funcionarios clave en asuntos hispanos de la campaña de Obama y figuraba como favorito para el puesto, sería designado subsecretario de Comercio.

En segundo lugar, una fuente cercana a la Casa Blanca me dijo que, teniendo en cuenta la baja prioridad de la región en la agenda actual de Washington, van a concentrarse en los dos países más importantes: Brasil y México.

La cercanía con Lula

No resulta sorprendente, entonces, que Obama reciba el mes próximo en Washington al presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; que vuelva a reunirse con él dos veces, durante la cumbre del G-20 y en la Cumbre de las Américas, en abril, y que planee una visita a Brasil para este año. Obama ya se había reunido con el mexicano Felipe Calderón antes de asumir la presidencia.

En tercer lugar, el principal proyecto de Obama en la región -la creación de una Alianza Energética de las Américas, destinada a la producción conjunta de combustibles alternativos- se topa con problemas. Altos funcionarios de la administración me dijeron que Brasil, socio clave de Washington en esa alianza, objeta la idea.

Brasil quiere trabajar con Estados Unidos en proyectos de combustibles alternativos en todo el mundo, no sólo en la región, y no quiere participar en una alianza interamericana que no incluya a Venezuela y Cuba, según me señalaron.

El embajador de Brasil en Washington, Antonio Patriota, me dijo: "No nos estamos concentrando necesariamente en un formato interamericano".

En cuarto lugar, con respecto a Cuba, no me sorprendería si Obama va un poco más allá de su promesa de campaña de levantar las restricciones a los viajes y remesas familiares a la isla. Puede que Obama adopte medidas adicionales, como autorizar a las compañías de cable de fibra óptica para que operen en Cuba.

Algunas encuestas de la comunidad cubanonorteamericana de Florida revelan un apoyo cada vez mayor a una apertura estadounidense hacia Cuba, pero otros sondeos no reflejan tal tendencia. De todas formas, el jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel, parece creer en las primeras. "Se está dando un cambio importante [en la comunidad cubanoestadounidense]", dijo Emanuel a un pequeño grupo de periodistas.

Mi opinión: creo que el gobierno de Obama se mueve rápidamente en materia de designaciones de hispanos en cargos de gobierno en general, pero mucho más lentamente en lo que hace al nombramiento de funcionarios a cargo de los lazos con América latina.

Eso es un problema, porque cuanto más viajo a Washington, más convencido estoy de que el factor humano -la historia e intereses personales de los funcionarios-importa y que cuanto mayor es la proximidad con el presidente, mayor es el poder.

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