Una amenaza que el Gobierno debe controlar

Por Fernando Gonzalez

Como si no bastaran los falsos operativos impositivos de los últimos tiempos y las declaraciones hostiles de los líderes del Gobierno contra la prensa, ayer a la madrugada la presión se materializó en forma de piquetes y amenazas para obstaculizar la distribución de los diarios Clarín y La Nación, y también se provocaron demoras al resto de los diarios de Capital, entre ellos El Cronista.

El ejercicio de presión fue llevado adelante por el jefe del sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, hijo del titular de la CGT. Hugo Moyano. El motivo esgrimido es una disputa por el encuadramiento de los choferes y auxiliares para que pasen al gremio de los Moyano. El resultado es que los diarios no pudieron normalizar su distribución hasta pasadas las tres y media de la mañana. Y la amenaza es insistir con el mismo mecanismo durante los próximos días.

Es necesario que el Gobierno tome cartas en el asunto, ya que cuenta con las herramientas formales e informales para evitar estos ataques a la libertad de expresión de un aliado de la Casa Rosada como Moyano. Una cosa es el debate áspero, como el que se registró durante la sanción de la ley de Medios, y otra es atentar lisa y llanamente contra la llegada de los medios de comunicación independientes a la sociedad.

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